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29 jul. 2016

  • 29.7.16
Desde el mismo instante en el que ven al caballo de cerca, lo acarician luego y finalmente se suben a su lomo, la sensación de libertad se engrandece hasta límites inimaginables. Al menos así lo reflejan algunos de ellos, algunos de esos niños y jóvenes que padecen alguna discapacidad física, psíquica o sensorial y cuyos rostros parecen transmitir en ese momento algo parecido a la plena libertad.

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La pasada semana, un grupo de niños y jóvenes que participan en la Escuela de Verano que se encuentra en el antiguo edificio de las dependencias de Bienestar Social, dentro del Parque de La Alquería, se acercaron hasta el Hipódromo de Dos Hermanas, donde se encuentra el centro de actividades ecuestres 'La Herradura' y donde pudieron volver a vivir, por tercer año consecutivo, la formidable experiencia de sentirse libres a lomos de un caballo.

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En este centro participaron en las distintas actividades de terapia ecuestre, que consisten en general en convivir durante unas tres horas con el caballo, al que acarician, cepillan, dan de comer y, finalmente, se suben para dar un paseo, siempre en compañía de fisioterapeuta, consiguiéndose que el animal les sirva como agente motivador.

Mirian Sillero, una de las responsables de 'La Herradura', asegura que mediante la terapia ecuestre se consigue que las personas que sufren alguna discapacidad mejoren su calidad de vida y contribuya al desarrollo cognitivo, físico, emocional, social y ocupacional.

Sensación de movimiento

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Entre los beneficios que encuentran los niños y jóvenes con algún tipo de discapacidad es que siente además "la sensación de movimiento, especialmente para los que no pueden andar y suelen llevar una vida sedentaria", comenta Mirian Sillero, que añade: "La temperatura del caballo les transmite además calor y confianza, y les ayuda en la musculatura. Aquí se trabaja la coordinación de movimientos y el equilibrio, y todo con un único fin: el disfrute personal; además de la autoestima, porque los niños están allí unas tres horas, tiempo en el que se convierten en los auténticos protagonistas".

Lo cierto, como destacaba más adelante esta responsable de 'La Herradura', es que se trata también de un momento en el que salen de la rutina de sus casas y disfrutan de la naturaleza, llegando a crearse lazos de complicidad con los caballos. Pero, además, les sirve como superación personal, llegando a poner como ejemplo el de un chico minusválido, Miguel Borrallo, que comenzó poco a poco montando a caballo en este centro ecuestre y que hoy en día es campeón de Andalucía de la Selección Paraecuestre.

F. G. / REDACCIÓN

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