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15 sept. 2016

  • 15.9.16
Un estudio recoge los resultados de la primera encuesta a parlamentarios españoles: cómo son, cómo han sido seleccionados, sus carreras políticas o sus motivaciones para entrar (y permanecer) en política, qué hacen en los parlamentos, cuál es su ideología y su identidad nacional y qué piensan sobre aspectos clave de la democracia y su funcionamiento, del Estado de las autonomías y de la Unión Europea.

Xavier Coller, catedrático de Sociología de la UPO.

El estudio 'El poder político en España: Parlamentarios y ciudadanía', editado por Xavier Coller (Universidad Pablo de Olavide), Antonio M. Jaime (Universidad de Málaga) y Fabiola Mota (Universidad Autónoma de Madrid), analiza los datos recogidos en la primera encuesta que se realiza a una muestra representativa de los miembros de las 19 cámaras de representación en España (Congreso, Senado y los 17 parlamentos autonómicos) que se llevó a cabo entre finales de 2009 y 2010.

El texto ofrece también una mirada desapasionada, fundamentada en evidencias, sobre los valores y actitudes que guían las acciones de nuestros representantes. A lo largo de sus páginas, se realiza una radiografía del conjunto de personas que toma decisiones por la ciudadanía en las cámaras de representación haciendo una distinción entre partidos y territorios, pero atendiendo también a las diferencias por sexo.

La obra también establece similitudes y diferencias con las opiniones, actitudes y percepciones de la ciudadanía al objeto de observar si hay mucha distancia entre representantes y representados. Se trata de un texto que pone encima de la mesa cuatro brechas importantes que pueden ayudar a explicar la situación política de la España de 2016: perfil social, ideología, identidad colectiva y concepción de la representación política.

Respecto a la pregunta "¿En qué se diferencian los representantes políticos de los ciudadanos a los que representan?", la primera nota destacada es que la mayoría de los representantes proviene de lo que podrían llamarse clases altas (directivos y ocupaciones profesionales), al tiempo que suelen tener un nivel educativo medio más alto que el conjunto de la población y prevalecen los varones de edad avanzada en detrimento de los jóvenes y las mujeres.

A su vez, los representantes (de todos los partidos) suelen estar ubicados más a la izquierda que sus electores, de la misma forma que se pueden considerar más nacionalistas que quienes les votan, si bien existen diferencias importantes entre partidos. Pero también existen diferencias en cuanto a la forma de entender la representación política: mientras que los parlamentarios tienden a pensar que representan al conjunto de la sociedad, un tercio de los ciudadanos percibe que representan fundamentalmente los intereses de los partidos.

Crisis de confianza política

En cuanto a la cuestión “¿Les preocupa a los representantes la crisis de confianza política?”, los datos muestran que los representantes son conscientes de la desafección política y en señalar los casos de corrupción como el principal factor desencadenante, algo en lo que coinciden con las percepciones que tienen los ciudadanos. No obstante, no existe un acuerdo general sobre cómo hacer frente al problema de la corrupción.

También se recoge la pregunta a los parlamentarios sobre “¿Por qué decidieron dedicarse a la política?” Las dos razones fundamentales parecen tener origen en la familia: provenir de familias en las que se debatía habitualmente de política y tener familiares que se hayan dedicado previamente a la política. Entre quienes tienen esta vocación política, la selección que hacen los partidos suele ser centralizada y exclusiva, lo cual tiende a generar grupos parlamentarios en los que prima más la disciplina que la deliberación parlamentaria. En términos de sus trayectorias políticas, la mayoría de los parlamentarios se ha iniciado en la política en el nivel local para pasar a continuación a los parlamentos autonómicos y posteriormente a las Cortes Generales.

Finalmente, sobre la cuestión “¿En qué se diferencian unos partidos de otros?”, al menos existen dos grandes cuestiones que diferencian a los partidos. En primer lugar, sobre la forma de entender la representación: mientras que los del PSOE entienden que los representantes deben promover un proyecto político basado en principios ideológicos, los del PP defienden la idea de que los representantes deben adaptar su programa a las demandas de la opinión pública.

El otro gran criterio de diferenciación es el del modelo territorial que, en este caso, separa a los partidos nacionales de los partidos nacionalistas. Al mismo tiempo se percibe que los partidos nacionalistas parecen haberse movido hacia posiciones más rupturistas en las tres últimas décadas, lo que plantea la pregunta sobre si el proceso de descentralización ha servido para acomodar a las minorías nacionales o, por el contrario, ha alimentado las aspiraciones secesionistas.

DH DIARIO DIGITAL / REDACCIÓN

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