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3 feb. 2017

  • 3.2.17
La Audiencia de Sevilla ha confirmado el auto de procesamiento dictado por un juzgado de Alcalá de Guadaíra contra tres acusados por la muerte, en el año 2013, de tres miembros de una misma familia por la intoxicación causada por los tapones de envases tóxicos que tenían almacenados en la bañera de la casa, informa la agencia Efe. Las acusaciones van contra representantes de dos empresas con sede en Dos Hermanas.



La sección primera de la Audiencia de Sevilla, tras rechazar el recurso de uno de los acusados, ha acordado que se continúe la tramitación del caso, cuyo siguiente paso será enviarlo a reparto para que se fije la fecha del juicio, según añade Efe.

En un auto, la Audiencia considera que existen "indicios suficientes" para continuar con el caso. La Fiscalía de Dos Hermanas pidió cuatro años de cárcel a cada uno de los tres acusados: la encargada de gestionar las salidas de residuos de la empresa Alansu SL, M. R. S.M.; el mozo de almacén de la empresa, M. T.R., y el administrador de la empresa Reciclados Nivel, P. A. G.C., y también pide que se enjuicie a la empresa Alansu. Se da la circunstancia de que ambas empresas tienen sede en Dos Hermanas.

En concepto de responsabilidad civil por la muerte de un matrimonio y su hija de 14 años, la Fiscalía pide una indemnización de 770.000 euros para la menor que sobrevivió a la intoxicación de la familia, y otros 100.000 euros a repartir entre los cinco hijos que el fallecido tuvo de otras dos relaciones.

Según el relato de los hechos de la Fiscalía recogido por Efe, la empresa Alansu, autorizada para la gestión de residuos peligrosos, recogió el 25 de julio de 2013 de otra compañía 231 kilos de envases contaminados, 82 de ellos de plástico, y en diciembre de ese año los vendieron a la empresa Reciclados Nivel, que no tenía permiso para tratarlos, lo que ya habían hecho meses antes.

La salida de la mercancía se hizo sin que quedara constancia de ello y sabiendo los tres acusados que su tratamiento inadecuado suponía un "riesgo para la salud de las personas", añade la Fiscalía.

Uno de los acusados retiró las etiquetas que alertaban de la toxicidad de los residuos y los tapones de seguridad de plástico y los vendió a una empresa de Alcalá con permiso para gestionar residuos pero no peligrosos, según el Ministerio Público.

Desconocimiento de la peligrosidad

En la sede de Reciclados Nivel se quedaron parte de las etiquetas como los tapones de seguridad y uno de los acusados los entregó, al considerar que carecían de valor, al hombre fallecido, que era un cliente habitual y les vendía chatarra y otros efectos, y que los aceptó porque desconocía su peligrosidad, explica la Fiscalía.

Los 993 tapones los dejó en un saco en la bañera de su casa, que no era usada por la familia y donde el hombre depositaba distintos efectos que luego vendía, y allí una hija dejó un barreño con agua y lejía para decolorar una zapatilla.

La humedad ambiental y el posible lavado de algunos tapones realizada el 13 de diciembre de 2013 desencadenó una "potente reacción química" en los restos de fosfuro de aluminio que contenían y liberó fosfuro de hidrógeno (fosfina), señala la acusación pública.

La fosfina provocó la muerte del matrimonio, Enrique Caño Sánchez y Concepción Bautista Rosa, y una hija, Tamara, mientras que la otra, de 13 años, se recuperó tras estar hospitalizada, concluye la Fiscalía.

DH DIARIO DIGITAL / REDACCIÓN

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