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11 feb. 2017

  • 11.2.17
Todavía me estoy riendo. Siempre que me agobio busco refugio en Jane Austen y, buscando, he encontrado una película en la que me he visto un poco reflejada: Austenland. Bueno, la protagonista es muchísimo peor que yo: su casa está llena de muebles, tazas y cuadros como los que habría en una casa de campo inglesa del siglo XIX.



Además, lleva un bolso de tela en el que se puede leer "Amo al señor Darcy" y tiene una réplica de cartón, a tamaño real, de Collin Firth en el papel de este personaje en la versión que hizo la BBC para televisión de Orgullo y Perjuicio. Yo no estoy tan mal. Además, prefiero a Matthew Macfadyen antes que a Firth...

Es una visión irónica y cómica de esa necesidad de encontrar en el mundo actual a un hombre como mister Darcy: caballero, educado, enamorado, con principios, que quiere ser mejor persona por el amor de su amada y que te mira y te dice: "Usted ha embrujado mi cuerpo y mi alma".

Esto último no está en el libro, pero sí en la película de cine del 2005, de preciosa estética, con grandes planos generales de la campiña inglesa y maravillosos primeros planos de Macfadyen y Keira Knightley, en los que podemos ver el camino que sigue el amor.

La protagonista, Jane, paga un dineral por vivir una experiencia en Austenland, un sitio creado para esas mujeres que quieren traspasar la pantalla y ser Elizabeth Benet aunque solo sea una vez en la vida. Todo es muy teatral: son fantásticos los personajes secundarios, que dan viveza y contrapunto a tanta crema de vainilla, sobre todo esa americana salida e ignorante que no ha leído nada de la Austen y que solo se ha metido en ese mundo porque le gustan los trajes de época.

Jane utiliza todos sus ahorros, pero solo le dan para vivir la experiencia en segunda clase. No tiene derecho ni siquiera a viajar dentro del carruaje y su cuarto está en la zona del servicio... Me han encantado los contrastes: una chica del año dos mil en la atmósfera del siglo XIX y con una banda sonora plagada de temas de los ochenta. Tres siglos unidos.

No diría que es una gran película pero es muy entretenida. Me ha hecho evadirme durante un tiempo de mi realidad, me he divertido...¡Es tan bueno reírse de una misma! Pero el final... No tendría que tener ese final, ¿o sí?

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ

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