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14 abr. 2017

  • 14.4.17
El Jueves Santo volvió a ser una jornada en la que las dos cofradías que salieron supieron llenar de esplendor las calles de Dos Hermanas, cada una con sus particulares características y los lógicos contrastes, en un día, por lo demás, menos caluroso que los anteriores. Ambas cofradías consiguieron una vez más aportar su entrega y devoción a una Semana Santa que está resultando ejemplar.



La primera de las cofradías en realizar su salida fue la de la Sagrada Cena y, a pesar de que a las 17:00 horas el sol se mostraba dominante, un viento fresco hizo que la temperatura nunca resultara agobiante. Fuera, la expectación se apoderó poco a poco de los alrededores de la Parroquia del Amparo.

El hecho de que esta cofradía cuente con no muchos nazarenos, hizo que el recorrido por las calles de su feligresía, primero, y por el centro de la ciudad, luego, se cubriera con cierta rapidez, hasta el caso de que la entrada de nuevo en su casa-hermandad, ya de regreso, la realizara incluso con algunos minutos de adelanto.

Los momentos que se vivieron de forma más especial en torno a la Cena fuero las presentaciones ante las casa-hermandad de La Borriquita o la Oración en el Huerto, en la Carrera Oficial, donde fue seguida por muchos nazarenos y nazarenas, y, de forma muy significativa, en el momento de la recogida.

El respeto al Cristo de la Vera-Cruz



Cuando a las 20:00 horas se abrieron las puertas de la Capilla de San Sebastián, ese público que siempre se muestra fiel a su cofradía ya ocupaba en su totalidad el espacio de la pequeña plaza que la precede y que continúa por la de Hidalgo Carret. Como siempre, recogimiento y silencio en torno al Señor de la Vera-Cruz, que fue llevado por un grupo de costaleros que portaron su paso de caoba con señorío.

Y, tras Él, el palio con la Virgen del Mayor Dolor, que de forma elegante se fue abriendo paso entre los feligreses y devotos a los sones de la Banda Nuestra Señora del Carmen, de Villalba del Alcor. Unos primeros metros por la estrechez, debido a la gran cantidad de personas que se agolpaban, dieron paso a un recorrido sobrio y siempre muy seguido por los fieles.

Una de las notas de 'color' de esta cofradía estuvo de nuevo en el tramo de monaguillos, que se ubicó justo delante del palio de la Virgen, integrado por niños menores de 10 años de edad, y que dibujó, sin duda, estampas muy emotivas y simpáticas.

Los cofrades de Dos Hermanas que reconocen la emoción y el colorido en el que se envuelve esta Cofradía cuando regresa a su Capilla, y se mostraron fieles cuando alcanzó esas inmediaciones, llenando de nuevo un espacio que parece auténticamente mágico y como sacado de otra época, premiándolo con un silencio respetuoso.

Crónica gráfica de la Cena













































Crónica gráfica de la Vera-Cruz











































F. G. / REDACCIÓN

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