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9 may. 2017

  • 9.5.17
Aunque caminen por el valle de la muerte denuncia la actitud pasiva de los soldados españoles el 4 de abril de 2004, cuando los iraquíes invaden la Base Al-Ándalus. En esta novela, basada en hechos reales, el periodista Álvaro Colomer construye una ficción sobre uno de los episodios más controvertidos de la guerra de Irak. Más de 200 entrevistas le han servido para ofrecer el ridículo más surrealista del siglo XXI.



—Tu libro reconstruye uno de los episodios más controvertidos de la guerra de Irak: el papel de las tropas españolas en la batalla de Najaf. ¿Cuánto hay de ficción y cuánto de realidad?

—Los hechos que se narran, como grandes hechos históricos, son todos reales. Los personajes que intervienen y el modo que tienen de interpretar lo que está ocurriendo es ficticio. Lo que dice Nietzsche: "No existen los hechos. Solo existe la interpretación de los hechos”.

—Una de las batallas recientes más importantes del ejército español y nosotros sin enterarnos.

—Es una vergüenza que el Ministerio de Defensa no explicara esta historia a los españoles y es una vergüenza todavía mayor que los escritores no hayan escrito sobre esta historia, que los escritores españoles no estén aprovechando el material que nos dan las guerras para escribir libros.

—Federico Trillo dijo que España no fue a la guerra de Irak y que allí no se pegó un solo tiro.

—También dijo que Najaf era una zona hortofrutícola, y en realidad es el Vaticano del chiismo. Tener tropas allí era tan ofensivo para los árabes como que invadieran mañana el Vaticano.

—¿Y a qué imbécil se le ocurrió denominar Base Al-Ándalus al campamento español?

(Ríe). Ni lo sé y prefiero no saberlo. La base de Diwaniya se llamaba Base España. Lo de Al-Ándalus yo creo que era por caerles bien y produjo el efecto contrario.

—Parece una provocación.

—Es un insulto.

—Más de 200 entrevistas te han servido para ofrecer el ridículo más surrealista del siglo XXI. Y yo pensando que con Los Últimos de Filipinas esto había cambiado.

—Mientras los políticos controlen al ejército, todo esto no cambiará.

—El Ejército de Mahdi se alza contra los invasores. Miles de iraquíes mal armados y bastante locos. Y los soldados españoles se quedan quietos.

—Los españoles se quedan quietos porque les dan la orden de estar quietos. Es importante destacar que los soldados tenían tanto ánimo para actuar como los americanos o los salvadoreños, pero sus reglas de enfrentamiento, que es lo que les permite actuar de un modo u otro según el conflicto, les impedían actuar.

—Cuando los soldados salvadoreños y estadounidenses se quedan sin munición, los españoles se niegan a proporcionarles balas. Y estos además se maravillaban de lo relucientes que estaban las balas de los españoles.

—Todos los entrevistados me contaron que las balas españolas y sus cajas relucían, y lo normal es que tengan huellas dactilares y que estén un poco sucias, pero que las españolas estaban realmente enceradas.

—La batalla de Najaf coincide con el Gobierno en funciones de Aznar mientras Zapatero toma el poder.

—En ese vacío de poder en el que el Gobierno saliente ya no quiere saber nada de más problemas políticos o de más enfados de los españoles y el Gobierno entrante que todavía no tiene la cartera de Defensa, se da una batalla y nadie toma las decisiones que hay que tomar.

—Al final, los españoles colaboraron en la batalla pero más tarde Zapatero los mandó volver a casa.

—Zapatero devolvió las tropas a España para satisfacer al pueblo español, y bien que hizo, pero no tuvo en consideración el abandono de las tropas aliadas de otros países que dejábamos en Irak. Desde el punto de los salvadoreños o los americanos, aquello fue una traición en toda regla.

—El 4 de abril de 2004 los iraquíes invaden la base española Al-Ándalus, la contienda más importante desde el asedio de Sidi Ifni hace 50 años. ¿Cómo pudieron mantener el silencio durante tanto tiempo?

—El Ministerio de Defensa español en sus tuétanos tiene una obsesión por ser oscuro, por no explicar las cosas y, por miedo a que la gente reaccione negativamente a aquella historia, no ha explicado lo que hicieron los soldados españoles allí. Es absurdo. El Salvador y EE UU tienen esta batalla, que la conoce muchísima gente, como un hecho importante. Un soldado a veces tiene que hacer cosas de soldado.

—Dices que la batalla fue una trampa de EE UU a España.

—EE UU quería que nosotros nos implicáramos en la guerra y secuestró a un lugarteniente iraquí fingiendo que los secuestradores eran españoles.

—Es paradójico. Las tropas españolas van a pacificar Irak y contra la base Al-Ándalus estalla la guerra civil iraquí.

—No solo es paradójico sino que define muy bien lo que hicimos allí.

—Hablas de una alianza PP-PSOE para ocultar esta vergüenza.

—Me inclino más por la versión de Tony Blair, que también se equivocó, pero luego revocó abiertamente que la existencia del Estado Islámico actual se debe a la invasión de Irak. Eso es lo que nosotros provocamos en Irak.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO

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