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30 jun. 2017

  • 30.6.17
Recientemente participé en un coloquio sobre las negociaciones comerciales de la UE y el futuro del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), en la sede madrileña de la Comisión Europea. En ese acto participaron distintos portavoces de los diferentes partidos políticos españoles, incluido el PSOE. Todos coincidimos en las virtudes del Canada Comprehensive Economic and Trade Agreement (CETA) y en las enseñanzas que este nos había aportado para poder reiniciar en mejor posición las futuras negociaciones con EEUU sobre el TTIP.



En aquella intervención no solo defendí, con argumentos, la necesidad de alcanzar un acuerdo con EEUU que fuese justo y garantizase adecuadamente los principios, valores e intereses europeos, sino que me inspiré en los logros del CETA para delinear lo que iba a ser una nueva estrategia negociadora europea.

Cuál es mi sorpresa cuando, días después, observo por parte del actual liderazgo del PSOE que, sin argumentos –sí, subrayo que, hasta ahora, no he podido escuchar ningún argumento válido–, se cambia la posición del partido y se defiende la “abstención” sobre el CETA, un acuerdo esencial para el futuro diseño del marco comercial multilateral.

Tanto José Carlos Díez como Xavier Vidal-Folch han desgranado con brillantez las razones de fondo económicas y comerciales que justifican un claro apoyo al CETA. A mí solo me queda añadir que, con esta actitud, el PSOE renuncia a participar en el diseño de una nueva globalización política y solidaria apoyándose en supuestos argumentos simplistas, denuncias demagógicas, todas ellas fuera de la realidad política, social y económica y medioambiental del mundo que vivimos.

Conviene leerse el tratado y, sobre todo, mostrar respeto a los múltiples negociadores europeos, muchos de ellos socialistas, que han enriquecido este acuerdo innovador y que han sabido garantizar el ADN de las políticas europeas.

Xavier Vidal Folch, en uno de sus últimos artículos sobre esta materia, aludió a la fábula de la cigarra y la hormiga para defender el trabajo silencioso y eficaz de esta última que él identificaba con Europa. Sería un craso error que el nuevo PSOE escogiese el camino de las fábulas de La Fontaine y, sobre todo, se equivoque en buscar su inspiración en alguna de estas fábulas y nos dejase como al cuervo, sin llevarnos nada a la boca, por considerarse más zorro que los otros…

MIGUEL ÁNGEL MORATINOS

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