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10 sept. 2017

  • 10.9.17
Una familia nazarena, integrada por Basilia Jurado y Borja Merencio y sus tres hijos, Emma, Martín y Hugo, de 14, 13 y 11 años, respectivamente, se encuentra recluida en la sexta planta de un hotel de Orlando (La Florida, Estados Unidos), sin poder moverse de allí debido a la inmediata llegada del huracán Irma, que, según todas las previsiones, se puede convertir en el más devastador de cuantos han tocado suelo norteamericano.



Lo que se prometía como una feliz quincena de vacaciones en una de las zonas más paradisíacas de Estados Unidos, disfrutando de sus paisajes y playas, e incluso luego de un pequeño crucero por el Caribe, se va a convertir, como ellos mismos han contado a Dos Hermanas Diario Digital, en una "experiencia desafortunadamente inolvidable".

Los primeros días en Miami fueron como toda esta familia nazarena había soñado. Basilia y Borja son ambos trabajadores del Ayuntamiento de Dos Hermanas, y hacía ya tiempo que habían organizado, para esta primera quincena de septiembre, un viaje que todos anhelaban a una de las zonas de Estados Unidos más atractivas, y muy próxima además al Caribe.

Pero jamás pensaron, cuando aterrizaron en el aeropuerto de Miami el pasado sábado, que todo se torcería por culpa del que se prevé como el huracán más devastador de cuantos han pisado suelo caribeño y norteamericano. Es más, el tiempo hasta este viernes, día 8 de septiembre, había sido fantástico, "pero los de la zona dicen que es mala señal porque significa que lo peor está por venir".

A continuación se ofrece el relato en primera persona, vía wassap, de lo que esta familia está viviendo en la península de Florida, que ya se está convirtiendo en la nueva 'víctima' del huracán Irma.

"Llegamos el sábado a Miami y hemos estado estupendamente, disfrutando la ciudad, sus playas..., con un tiempo soleado fantástico. El lunes bajamos en coche a hacer la ruta hacia Los Cayos de Florida en dirección a Key West, donde teníamos alojamiento para ver una de las puestas de sol más bonitas del mundo. La ruta en coche atraviesa el océano por carretera, y es espectacular porque puedes ir parando en cada uno de los Cayos, donde hay estampas paradisíacas".

"El lunes, cuando bajábamos, nos extrañó ver la carretera colapsada en dirección contraria hacia donde íbamos nosotros, pero como el lunes fue fiesta nacional por el Labor Day, pensamos que era la gente que había pasado el puente en Los Cayos. Imagina todo el trayecto de tres horas en caravana debido a la gente que estaba saliendo de Los Cayos".

"Llegamos a Key West sin problema y disfrutamos de la puesta de sol, visitamos la ciudad el martes y nos bañamos en sus paradisíacas playas hasta por la tarde. De nuevo, nos volvió a extrañar la poca gente que había en la ciudad e imaginamos que se había ido todo el mundo de regreso del puente. Pero entonces empezaron a despegar aviones militares y vuelos comerciales uno tras otro del aeropuerto, y de la base naval que está junto a Smathers Beach, una de sus famosas playas".

"Entonces, nos dirigimos al hotel, donde nos avisaron que el gobernador del estado de Florida había notificado la salida inmediata de todos los turistas de la zona y que teníamos que abandonar el hotel, nosotros primero y después los residentes de la zona, a los que daban más tiempo para recoger y abandonar".

"El gobernador dio orden de abrir los peajes de todo el estado de Florida para facilitar la ruta de evacuación. Nos dijeron que la movida de tantos aviones despegando de Key West era debido a la orden de traslado de presos y militares para evacuar la zona, porque iban a cerrar el aeropuerto".

"Nos pusimos rápidamente en marcha y paramos a pasar noche en Cross Key, justo antes de entrar en Miami. En el hotel nos dijeron que podíamos pasar la noche, pero que a las 7 teníamos que salir corriendo porque había que desalojarlo por orden del gobernador. Vamos, que los turistas teníamos que abandonar la zona".



"El miércoles temprano abandonamos Los Cayos y, como estaban evacuando Miami, decidimos coger el coche hacia el interior y buscar hotel en Orlando. Ya desde la entrada de Miami observamos largas colas para cargar combustible, y decenas de gasolineras cerradas. Nosotros mismos echamos la mitad de combustible porque acabamos con todo. En los supermercados, además, arrasaban estanterías completas y aún no hemos podido conseguir comprar agua embotellada".

"El tiempo aquí ya está cambiando. Resulta curioso lo bien preparados que están en todo el Estado ante la alarma de huracán, porque llevan toda la semana evacuando a la gente, llevando obligados a los sin techo a los refugios, cerrando sus casas con enormes tablones de madera y chapas de metal en ventanas...

"Llegar hasta Orlando en coche nos costó bastante y echamos el doble de tiempo en un viaje que no llegaba a las cuatro horas, porque la autopista estaba saturada, con miles de coches saliendo a la vez de Miami y huyendo hacia el interior. Pero parece que no nos vamos a librar ni en el interior, porque el huracán tiene tal diámetro de magnitud que nos va a barrer en todo el Estado de Florida. Por Orlando nos avisan que pasará con categoría 3".

"En el hotel nos han dado instrucciones de que tenemos que seguir allí durante el paso del huracán. Como aquí hay aeropuerto, hemos intentado muchas veces cambiar el vuelo de Iberia, pero es imposible. Ya intentamos salir del aeropuerto de Miami antes, pero también fue imposible. Además, hemos llamado varias veces a la embajada española, donde sólo nos dicen que nos mantengamos a salvo y que sigamos todas las indicaciones de las autoridades locales. Que es lo que estamos haciendo: Mantenernos a salvo y seguros".

"Aquí todo el mundo nos dice 'be safe'. Las autoridades indican en las cadenas de noticias que esperan la mayor catástrofe del siglo en el Estado y que debemos mantenernos a salvo porque no pueden garantizar la seguridad de tantas personas, ni podrán atender las llamadas de emergencia. De momento, estamos recluidos en la sexta planta de este hotel de hormigón, que está junto a Disney Orlando. El hotel lleva varios días al 100% de ocupación".



"Por lo que pueda pasar, hemos ampliado aquí nuestra estancia una semana más por si no podemos salir. Estamos además intentado desde hace un par de días ampliar el alquiler del coche, que vencía ayer, pero la oficina de Miami lleva cerrada varios días por la alerta, y tampoco ha sido posible entregarlo".

"Este sábado se suponía que cogíamos un crucero desde Miami por las islas del Caribe que ha devastado ya el huracán. La noticia de cancelación del crucero nos llegó el martes a mediodía, cuando se activó la alerta de evacuación de Florida".

"En fin..., a esperar por tanto a que pase Irma, porque ya no nos libramos y nos va a tocar vivir esta experiencia. Afortunadamente, nosotros en España no conocemos estos fenómenos meteorológicos tan brutales y devastadores, pero confiamos en las autoridades que están informando desde el primer momento para evacuar a la población de forma tranquila y ordenada".

"Lo que no entendemos cómo en esta situación tan crítica, el Ministerio de Exteriores no nos ayuda a salir y sólo se limita a decirnos que sigamos las indicaciones. Nosotros nos hemos registrado en la página de Exteriores para que sepan que somos una familia con niños y que estábamos de turismo en la zona. Pero aquí seguimos".

F. G. / REDACCIÓN

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