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12 dic. 2017

  • 12.12.17
Juan José Muñoz Villadiego se convertirá de forma oficial, posiblemente la próxima semana, en el nuevo presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Dos Hermanas, cargo que asumirá después de que el Consejo General de Hermanos Mayores aprobara por unanimidad en la noche de este lunes, día 11 de diciembre, su candidatura. Esta función la aborda con la intención de que el Consejo sea algo "creíble" y necesario para las hermandades.



Juan José Muñoz Villadiego llega a la máxima representación del Consejo de Hermandades tras un largo período en el que las funciones fueron asumidas por un Consejo integrado por los hermanos mayores de las corporaciones nazarenas y con la presidencia de don Manuel Sánchez de Heredia, párroco de Santa María Magdalena, tras la dimisión el pasado mes de abril del anterior presidente, Antonio Gavala.

Nacido en Dos Hermanas hace 65 años, jubilado tras toda una vida trabajando como técnico en telecomunicaciones, casado, con tres hijos y tres nietos ya, Muñoz Villadiego es una persona que siempre se ha mantenido muy vinculada a las hermandades nazarenas, especialmente all Cautivo, a la que pertenece desde que nació, a la Amargura y a Pasión.

- Cuenta con una dilatada trayectoria en el mundo de las hermandades.

- La verdad es que me he llevado toda mi vida relacionado con las hermandades. Mis padres, nada más nacer, me hicieron hermano del Cautivo, pero en 1980, después de incorporarme con Perea para formar la cuadrilla de la Amargura, me hice hermano también de esta hermandad, y posteriormente de Pasión, también después de sacar al Señor. En esta última hermandad fue mi última trayectoria en Juntas de Gobierno, donde fui fiscal, teniente de hermano mayor y tesorero. Además, he sido costalero del Cautivo y la Amargura, capataz de esta última y del Cristo de Pasión, y fundador y director del Coro de Campanilleros de ambas hermandades. También pronuncié el año 2013 el Pregón de Las Glorias de María.

- ¿Qué recuerda de sus primeros años en las hermandades?

- Es que yo he conocido la Semana Santa de Dos Hermanas de siempre, de cuando salían dos cofradías el domingo y ya no había más hasta el miércoles. Recuerdo que la Borriquita por aquel entonces daba una vuelta por los Jardines, se metía y después salía el Cautivo, y conocí también al Santo Entierro con la Canina. Quiero decir con esto que he vivido la evolución de la Semana Santa de Dos Hermanas desde el principio. Entonces era todo distinto, las cofradías tenían menos nazarenos y era todo más familiar. Y además yo era de los que mientras salieran pasos en Dos Hermanas, no iba a ver la Semana Santa a otro sitio. Tan solo me escapaba corriendo el Jueves Santo a Sevilla a ver Montesión y Los Caballos, porque me tiraban mucho, pero las veía salir y me volvía rápido para seguir poniendo flores a la Amargura.

- ¿Cómo ocurre el paso de intentar asumir la presidencia del Consejo?

- Surgió durante la salida de la Amargura de este año. Iba acompañando la reliquia de Sor Ángela de la Cruz y a mi lado se encontraba Alfonso Benítez, el hermano mayor, con el que hablando surgió el tema de las elecciones al Consejo y me dijo que por qué no me presentaba. Yo había acabado de salir de la Junta de Gobierno de Pasión y comuniqué a Antonio Conde, su hermano mayor, que no contara conmigo porque quería descansar algún tiempo. Pero la verdad es que cuando llevaba seis o siete meses en casa, ya no sabía dónde ponerme para no estorbar, y como a mí lo que me gusta es este mundo de las hermandades, pues tomé esta decisión.

- ¿Consultó algo con don Manuel Sánchez de Heredia, el párroco de Santa María Magdalena y presidente en funciones del Consejo?

- Primero le comenté mis intenciones a Francisco Alba, con el que estuve hablando, y cuando se lo dijo a don Manuel le respondió que sí y que buscara a un equipo para que cuando se abriesen el proceso de presentación de candidaturas, que diera el paso. Y así lo hice.

- ¿Con quién va a contar?


- La verdad es que me costó mucho trabajo. Hablé con bastante gente, pero no me encontré muchas ganas de formar parte del Consejo, en unos casos porque no podían, en otros porque tenían ya compromisos y en otros porque estaban cansados. Pero al final lo he conseguido integrar con Ricardo Atienza, quien será el vicepresidente; Francisco Alba, que seguirá de secretario; Rafael Camúñez, que será tesorero, y Juan José Fernández, que se encargará de todo lo relacionado con la Carrera Oficial. Antes del cambio de los estatutos había seis cargos, pero ahora son cinco al eliminarse el de vicesecretario. Además, como podré contar con algún auxiliar, estará conmigo de enlace con Montequinto Eulogio Muñoz Ruiz, quien fuera hermano mayor del Rocío en esta barriada.

- Después de este 'impase' tras la dimisión del anterior presidente, Dos Hermanas se merecía tener ya un Consejo, ¿no?

- En una situación como la pasada, se hizo cargo del Consejo la autoridad eclesiástica, representada en esta ocasión por don Manuel, junto con el Consejo General de Hermanos Mayores, que en un momento determinado pidieron una prórroga con la intención de reformar los estatutos y que el nuevo presidente se encontrara ya con esa labor realizada. Pero estaba claro que Dos Hermanas se merece un Consejo que sea creíble, que las hermandades lo consideren necesario, que sean partícipes y que seamos capaces de aunar esfuerzos por el bien de la Semana Santa de nuestra ciudad. El Consejo existe porque hay hermandades, pero si este no se siente respaldado por ellas, se puede poner la mejor Junta Superior del mundo que si no se creen que sea necesaria y un ente importante para todos..., pues no servirá de nada. Lo principal es generar confianza en el Consejo, ir poco a poco, ver cómo está todo y empezar a ir haciendo lo que buenamente se pueda, y lo que nos dejen hacer, claro.

- Está claro que la Semana Santa de Dos Hermanas no es la misma que cuando usted era joven, pero ¿puede crecer aún más?

- Yo creo que sí. Ahora mismo, si no recuerdo mal, creo que son cinco las agrupaciones, una de ellas sacramental, que podrían convertirse en hermandades, lo que quiere decir que la Semana Santa va a crecer. Ahora mismo tenemos dos días en los que salen dos hermandades, pero de aquí a uno o dos años puede ser que haya tres o cuatro días con dos. Todo ello habrá que ir planificándolo para ver cómo le podemos dar forma.

- ¿Cómo se va a desarrollar el proceso hasta la toma de posesión?

- Como viene todo tan deprisa, porque el 17 es el Pregón de la Esperanza, el 23 la Exaltación de la Navidad y el 14 de febrero es ya el miércoles de ceniza, pues quiere decir que la Semana Santa llegará pronto. En principio, don Manuel, que ha sido la persona que se ha cargado con la dirección, dice que iba a intentar presentar este martes, día 12, el acta, con la idea, si era posible, de que para el día 19, a las ocho de la tarde, tenga lugar la toma de posesión en la Capilla de Santa Ana.

- ¿Y cuál es la inmediata labor que le espera?

- Por un lado, empezar a amueblar el nuevo local del Consejo, pero también abordar el tema del cartel de la Semana Santa de 2018. A mí me gusta para anunciarla un cuadro, porque con el tiempo se puede llegar a crear una pinacoteca muy buena y darle además una cierta categoría a la Semana Santa de Dos Hermanas con autores destacados. Pero también creo que tenemos que estudiar todo lo relacionado con la Carrera Oficial, para ver cómo se mejora para que esté llena. Lo fácil sería quitarla, pero yo no soy partidario desde luego. Tenemos que ver también qué hacemos con la nave del Consejo, porque hay una deuda aún pendiente y habrá que estudiar cómo podemos afrontarla. Y, por último, me gustaría que contáramos con un anuario, a lo mejor no tan grande como el que se estaba haciendo, porque se iba de precio, pero sí recoger en él el trabajo que hace el Consejo, artículos de personas relevantes y los actos más significativos de alguna hermandad puntual..., en fin, aunque sea para que valga de consulta y donde ponga las fechas y las horas de los cultos de todas las hermandades.

- Además, habrá que elegir la imagen que presida el Vía Crucis.

- Claro. Pero también tenemos que decidir si se hará en el interior del templo o en la calle.

- Ya se ha visto que cuenta con una persona muy joven, como es Rafael Camúñez. ¿El Consejo piensa también en la juventud?

- Eso es algo muy importante y que me preocupa. Hoy no es como antes, cuando los niños jugaban al fútbol y al trompo, y luego a lo mejor se iban a la hermandad a ayudar a limpiar plata o a echar una mano, de forma que al final te ibas integrando en ella. Pero hoy la juventud tiene muchísimas cosas en las que entretenerse y hay que intentar buscar una fórmula para atraerla a las hermandades. Está claro que tendremos que dar formación, pero no sólo a los cofrades jóvenes, sino también a los mayores, que algunos, como yo mismo, necesitamos recordar o aprender cosas nuevas.

F. G. / REDACCIÓN

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