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26 mar. 2018

  • 26.3.18
Arrancó regular la mañana del Domingo de Ramos, con frío, lluvia y algo de viento, pero cuando tocó que las cofradías nazarenas de este día tuvieran que salir a la calle para realizar su Estación de Penitencia, sólo se quedaron algunas nubes, entre blancas y moradas, justo con los mismos colores de las túnicas de los nazarenos de la Borriquita y del Cautivo, que no hicieron más que adornar los cielos.




La Borriquita


Así recibió a la Borriquita el cielo que lucía sobre Dos Hermanas cuando sobre las 16:45 horas asomó por el dintel del pórtico de Santa María Magdalena la Cruz de Guía y, poco después, los numerosos nazarenitos que, en muchos casos con palmitas en las manos, dibujan la tradicional estampa de esta cofradía.

Ya la Plaza de los Jardines mostraba un buen aspecto, aunque con bastantes claros en las sillas de los palcos, pero con público deseoso de reencontrarse de nuevo con la tradición y ver al paso de la famosa Borriquita en la calle, que fue recibido por la Banda de la Estrella con la Marcha Real.

Eso sí, esta propia Banda vivió un momento muy emotivo cuando a los pies del paso del Señor quiso rendir un emotivo homenaje a la memoria de la joven Cristina Orozco, miembro de la misma y hermana de la Borriquita, y que falleciera de forma imprevista recientemente a la edad de 22 años. Allí, sus padres y hermanos recibieron un cuadro de la Banda y los abrazos de un consuelo imposible por parte también de la Hermandad y capataces. Por eso la primera levantá en la calle, tanto del paso del Señor como de la Virgen, fue para ella.

A partir de ahí, el transcurrir de la procesión se fue animando conforme fue completando una especie de recorrido zigzagueante por las calles del centro de la ciudad, lo que permitió que los pasos pudieran ser vistos en más de una ocasión por quienes deambulaban por este espacio o por quienes llenaban los lugares más emblemáticos. Y así hasta que el frío y la noche se echaron y la acompañaron hasta su recogida.


El Cautivo




Mientras tanto, la barriada del Rocío vivió de nuevo otra jornada espléndida, que se inició cuando también las nubes, que parecían tomar el color morado de la túnica del Señor, se entremezclaron con una celebración en la que parecen volcarse todos sus vecinos. Y lo hizo cambiando este año su recorrido, tomando por direcciones que se introducían más en las calles de esta popular barriada, para luego, vía Avenida de Los Pirralos y Carlos I, comenzar a dirigirse hasta el centro de la ciudad en busca de la Carrera Oficial.

Para entonces, muchos de los que vieron salir a esta cofradía ya alcanzaron andando el centro de la ciudad, para volver a completar una populosa tarde-noche del Domingo de Ramos, con las calles siempre con un constante tránsito. En plena Carrera Oficial, el paso del Señor se lució con la tranquilidad y armonía que siempre le caracteriza, como instantes después ocurrió con el paso de la Esperanza, que no sólo ahí, sino luego a su paso por la calle Romera, donde escuchó saetas y vivas provenientes incluso desde lo más alto de la Torre del Lanero, cuya base acoge el bar que lleva su mismo nombre.

A partir de ahí, con las filas de los nazarenos del palio muy abiertas, tomaron dirección con cierta rapidez de nuevo hacia la barriada del Rocío, a donde deseaban llegar ya para despedir un Domingo de Ramos lleno de esplendor y, de nuevo, con momentos para el recuerdo; de esos que hacen memoria.


Imágenes de la Borriquita















































Imágenes del Cautivo











































F. G. / REDACCIÓN

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