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25 may. 2018

  • 25.5.18
"Hoy puedo permitirme hablar con la libertad, sinceridad y transparencia que hasta ahora no he podido exteriorizar por el mero hecho de estar bajo la disciplina de un partido". Con estas palabras comenzó el concejal Luis Gómez su intervención una vez que se formalizó su salida del grupo Popular y de convertirse, por tanto, en nuevo integrante del grupo de no adscritos del Ayuntamiento de Dos Hermanas.



Desde este comienzo y hasta al final de su intervención, Luis Gómez lanzó un demoledor ataque contra los dos concejales que integran ahora el grupo Popular, Mari Carmen Espada y Luis Paniagua, después de que tanto él como anteriormente Cristina Alonso -ex portavoz popular- fueran echados del mismo. Y acusaciones de incumplimiento de los Estatutos del PP, fraudes o falta de honestidad se sucedieron en boca de quien se ha convertido en el tercer edil no adscrito del actual mandato, junto con la también ex portavoz de Sí Se Puede, Estrella Guzmán.

Cuando el alcalde dio lectura al punto 4 de los asuntos que se iban a abordar en el Pleno de este viernes y que se refería al 'Pase de Luis Gómez Muñoz a la situación de concejal no adscrito', este le pidió la palabra al alcalde, Francisco Toscano, para hacer uso de la palabra, dando paso a la lectura de un texto que se reproduce a continuación:

Hoy puedo permitirme hablar con la libertad, sinceridad y transparencia que hasta ahora no he podido exteriorizar por el mero hecho de estar bajo la disciplina de un partido. Entiendo que siempre hay que guardar las formas, pero no es de recibo sesgar las aspiraciones de aquellos que quieren ejercer su derecho en el cumplimiento de los estatutos de su partido.

Dejar claro que mi expulsión del partido, mediante pérdida de condición de afiliado, no es fruto de la casualidad , y detrás de este fraude orquestado está usted, señor Paniagua, y la señora Espada. Ustedes saben que esa supuesta doble afiliación no existe y que hasta la fecha nadie se ha preocupado en acreditar, ni la Gestora de Dos Hermanas, que lleva más de un año y medio en situación irregular, ni la dirección provincial. Baja forzosa que, como no podría ser de otra forma, está siendo recurrida ante el Comité de Derechos y Garantías Nacional. Por lo tanto, no mientan más. Expulsarme del parido, señor Paniagua, no es un signo de fortaleza, sino, todo lo contrario, de debilidad. "Hay que ganar con humildad y hay que perder con dignidad", pero a usted le aterroriza perder el congreso local y por eso su subconsciente le hace actuar de esa forma tan irresponsable, por no decir otros calificativos más duros que le corresponden.

Y es que el tiempo me ha demostrado que en este partido son dos las únicas lecciones de liderazgo que se necesitan saber: una, pegarse estrechamente al actual líder para, llegado el momento, hacer como él, empujar al de delante para que se despeñe y así lo sustituyes; la segunda, y más importante, el nombramiento da el conocimiento. En cuanto te nombran ya sabes de todo y cualquiera de tus observaciones se considerará tan profunda como graciosa. Un poquito de honestidad dentro de los límites normales. Señora Espada, que no es usted Roberpierre. La forma de elegir crea a los elegidos. Y nunca se ha visto a los sapos ponerse a desecar la charca, y desde el debido respeto en lo personal le diré que su bajeza y comportamiento político han llevado a la categoría de bulto sospechoso en el ruedo político nazareno.

No es fácil mantener el silencio ante una provocación política de aquellos a los que tanto esfuerzo se les ha dedicado. Y es que ir de 'Juego de tronos' está bien para dar espectáculo señor Paniagua, pero no sirve para convencer al electorado indeciso y está claro que su electorado cada vez está más lejos de ustedes.

Esto es algo que se ha venido haciendo siempre para que la imagen de los partidos políticos quede indemne de las críticas ajenas. Es cómodo asumir el fracaso sin responsabilidad. Nos aferramos al poder orgánico del partido por cuestiones partidistas y muy personalistas, como si de una enredadera trepadora se tratara, y no por la defensa de las siglas políticas, máxime cuando hay dirigentes provinciales y algún que otro candidato, llamados 'apaga fuegos', que creen tener el derecho de opinar de las personas que hacen una política mucho más humilde y sincera (de aproximación, de acercamiento, de familia, de lo que ellos no conocen ni han querido conocer).

Y, claro, cuando algunas personas olvidan que un partido político ha de ser un instrumento de cambio social, de participación de los ciudadanos en la vida pública, pasa lo que pasa. El partido acaba siendo concebido por los que llevan tantos años moviendo sus hilos a su antojo, como un 'cortijo' de unos pocos políticos. Este y no otro es el motivo de que el PP de Dos Hermanas esté cada vez más fracturado y a la deriva. La opinión de la militancia no importa; se les busca solo cuando hay que ayudar en campaña y movilizar voto; y, al final, los militantes ven vencida su paciencia y acaban cansándose de que les tomen el pelo una y otra vez.

Uno tiene que vivir dando cuentas a su propia conciencia y principios democráticos; a su forma de entender la vida y la política. Porque si uno pierde su esencia y sus valores, lo demás todo sobra.

Si no se escucha a la militancia, si no se escucha a los ciudadanos, lo que nos queda es el personalismo, y con personalismos no se construye un futuro sólido de nada.

Esto nos ayuda a tener una visión real de tanta hipocresía de partido, de estatutos que no se cumplen, de una libertad que no existe y de una persecución que sólo responde a la sinrazón de unos pocos; de aquellos que se creen con el derecho de opinar de los demás sin el menor respeto y delicadeza política, sin conocer la esencia de la verdad en defensa del os propios ciudadanos, pero, eso sí, se creen con la autoridad de criticar a unos y a otros, y de ningunear al que se les antoje.

Es ofensivo impedir hacer uso de la libertad de opinión y de participación de muchos afiliados para elegir a su líder, como ocurrirá próximamente con la celebración del congreso local, e imponerles lo que deciden aquellos que caprichosamente sólo demuestran el desinterés de un partido local abocado al fracaso por la dejadez de algunos dirigentes provinciales.

Son muchos lo que se han marchado de este partido, pero aún serán más los que se marchen. Tocarán fondo y todo esto será producto de su mala gestión, del trato dispensado, de su falta de sensibilidad con todos/as, pero, fundamentalmente, con aquellos que han dado todo su tiempo a cambio de ingratitud, de sinsabores y de una falta de sensibilidad que no tiene parangón.

El primer arte que deben aprender los que aspiran al poder, señor Paniagua, es el de ser capaces de soportar su propio odio. Un partido bien gobernado y todos sus políticos deben tener cuidado de no abocar a sus afiliados a la desesperación, ni al pueblo al descontento, y ustedes lo han conseguido.

Cuando existen diferencias y falta de liderazgo en un grupo político, cuando se incorporan personas a este ambiente con la buena y firme intención de apoyar el cambio, pero que rápidamente son contagiados por la ambición, olvidan 'maldita memoria', quién los trajo aquí. ¿Verdad, señora Espada? El cambio político comienza desde la humildad, la honradez y la honestidad, pero nunca desde el interés personal y la hipocresía que los lleva a hacerse cómplices de los responsables provinciales, que sólo se interesan por lo que quieren oír y no por lo que deben oír. Para ellos, los demás somos, a su juicio, ajenos, hostiles e incluso cabecillas de movimientos reivindicativos, ante la pasividad y dejadez de estos responsables que a todas luces dando más la sensación de abandono que de apoyo a mi ciudad, Dos Hermanas.

Es evidente que los factores más entrañables del ser humano: el cariño, el buen hacer, el esfuerzo por los demás y la disposición, están reñidos con aquellos que utilizan la política de forma hipócrita, que no tienen mesura y siguen haciendo el avestruz.

Finalmente, me llevo la satisfacción, el apoyo recibido por tantos afiliados y simpatizantes del PP de Dos Hermanas, de amigos y conocidos de quienes fueron mis compañeros del parido en otra legislatura, de la propia sociedad nazarena a l que represento, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía ceder el paso a los indignos.


F. G. / REDACCIÓN

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