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27 ago. 2015

  • 27.8.15
El Club Baloncesto en Silla de Ruedas (BSR) Vistazul se encuentra en puertas de vivir un momento histórico, ya que está a punto de cerrar el patrocinio con una importante empresa, Ascensores Elaluza, lo que supondrá para el único representante de esta especialidad deportiva en Sevilla y su provincia que pueda convertirse en un serio aspirante al ascenso a la máxima categoría del baloncesto en silla de ruedas español.

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El responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales del Club, Ángel Gil Fernández, cuenta en la siguiente entrevista las expectativas que se abren a partir de ahora gracias a este patrocinio, además de otros que podrían llegar también, así como las características de un deporte que califica de “espectacular” y al que esperan que acudan cada vez más seguidores.

- ¿Ha cambiado algo la situación con respecto al año pasado, cuando pese a ser campeones en el Grupo Sur de Primera División no se pudo luchar por el ascenso por cuestiones económicas?

- Pues sí ha habido un cambio fundamental en el Club a raíz de lo que pasó el año anterior. Como ya se conoce, nos quedamos sin la posibilidad de disputar la fase de ascenso por cuestiones económicas, pero gracias a la repercusión mediática que tuvimos en todos los medios de comunicación, han surgido posibles patrocinadores interesados por nuestro proyecto para esta nueva temporada. Eso ha hecho que se encuentre solo a la espera de la firma el contrato que vamos a suscribir con Ascensores Elaluza, que se dedica al mantenimiento y puesta en funcionamiento de ascensores y que nos va a patrocinar para este año, y, dependiendo de cómo sea la situación, en años posteriores. También estamos en contacto con otros patrocinadores, aunque aún no está nada concretado.

- Esto haría que pudierais contar con un presupuesto mayor.

- Claro, y lo que nos permitiría aspirar a mucho más. De hecho, la incorporación de José Manuel Vargas como jugador-entrenador, que es uno de los mejores pívots de España, con más de veinte años de experiencia en el baloncesto en silla de ruedas y campeón de Europa de clubs en varias ocasiones, nos va a suponer un salto de calidad muy importante. Si a ello se añade la incorporación de jóvenes promesas, con un futuro por delante bastante bueno, hace que el equipo esté compensado.

- Todo esto quiere decir que vuestra ilusión con vistas a esta temporada es máxima, ¿no?

- Sí, pero no es solamente la ilusión, es el también el convencimiento de que somos los máximos favoritos en nuestro Grupo Sur de la Primera División para optar a las dos plazas que dan derecho a disputar la fase de ascenso. Y, aunque aún es prematuro decir que vamos a ascender, si se van cumpliendo las expectativas sí podemos afirmar que somos serios aspirantes a estar el año que viene en División de Honor.

- ¿Tiene el Ayuntamiento de Dos Hermanas alguna colaboración con el Club?

- Con el equipo, no, pero sí con la Escuela Municipal de Baloncesto en Silla de Ruedas, que este año cumple su 16 aniversario. Esta Escuela nos permite contar con una cantera que puede llegar algún día al primer equipo. De hecho, de los quince que somos en estos momentos en plantilla, cuatro proceden de dicha Escuela. Entre éstos hay además una chica, que se llama Marina Jiménez, que es un ejemplo de superación, no sólo para el Club sino para la sociedad en general.

- ¿La ilusión se mantiene en vuestro equipo pese a que el baloncesto en silla de ruedas es un deporte minoritario?

- Sí, es así, pero estamos trabajando en un proyecto para incentivar la asistencia de los colegios a los partidos. Y aunque es verdad que a los encuentros asisten normalmente pocas personas, cuando hay jornadas decisivas sí es bastante numerosa, y muy ruidosa además. Nuestra hinchada es fiel, y la experiencia nos hace que sea igual jugar un partido ante cincuenta personas que ante 7.000, como fue lo que ocurrió durante el partido de exhibición que disputamos en el Pabellón de San Pablo en el descanso de un encuentro del Baloncesto Sevilla.

- Fue una experiencia bonita, ¿no?

- Sin duda, aunque más que para los que tenemos cierta experiencia, lo fue para los jóvenes del equipo, que se encontraban algo nerviosos. Lo único malo de aquello es que no se pudieron conseguir los 7.000 euros que eran necesarios para haber podido disputar la fase de ascenso. Pero, bueno, como experiencia fue maravillosa.

- ¿Con cuántos socios cuenta el Club?

- Como tales, no tenemos socios aún, pero precisamente, y tras los cambios producidos en la junta directiva, se ha acordado llevar a cabo una campaña para captar socios.

- ¿En qué os ayudarán especialmente los patrocinios que podáis recibir?

- En primer lugar, hay que partir de la base de que nosotros no somos un equipo profesional, lo que quiere decir que aquí nadie cobra, por lo que todos los ingresos que tenemos se destinan para pagar los desplazamientos y alojamientos. Por ejemplo, nosotros tenemos que ir a Melilla a jugar, que supone alquilar una furgoneta de Dos Hermanas a Málaga, desde allí coger un avión, en Melilla nos espera un autobús adaptado que nos lleva al hotel y al pabellón, y luego todo igual al regreso. Todo esto, solo para ocho jugadores, implica un gasto cercano a los 4.000 euros.

- Comenta que los jugadores no cobran. ¿Ocurriría igual si se asciende a División de Honor?

- En División de Honor, donde hay un nivel muy alto, sí será necesario que algunos jugadores tengan que cobrar, porque no queremos hacer un equipo para ascender y luego que al año siguiente descienda, sino que se mantenga, aunque no cueste más o menos. De ahí la importancia de contar con patrocinadores.

- ¿Cuál es el atractivo que el público puede encontrar en un partido de baloncesto en silla de ruedas?

- Pues en el hecho de que son partidos muy espectaculares. La gente piensa que por el hecho de que los jugadores tengan una discapacidad física, no van a ir a choque o a meter la mano, cuando no es así, y además es un juego muy vivo, muy espectacular y, sobre todo, en el que se ven acciones increíbles y que no se espera el público. Gente que yo conozco y que han ido a ver un partido, siempre me han dicho lo mismo, que es increíble, porque, por ejemplo, se puede ver a un jugador que sólo cuenta con dos dedos en sus manos, y que no sólo tira a canasta, sino que las mete dentro.

- En baloncesto en silla de ruedas la estrategia será más importante incluso que en otros deportes, ¿no?

- Es fundamental, porque la silla, que es como si fuera otra parte más de nuestro cuerpo y que ocupa mucho más que una persona normal, hace que se tenga que jugar mucho con los bloqueos. Además, para igualar a los equipos cada jugador cuenta con una puntuación dependiendo de la discapacidad física que tenga, lo que hace que si un jugador cuenta con una discapacidad severa, le dan un 0 o un 1, una puntuación muy baja, peri si a otro le falta una pierna, pero de cintura para arriba está muy bien, entonces le darán un 4 o 4,5. Todo esto quiere decir que el quinteto que esté en cancha no puede sumar más de 14 puntos, y ahí es donde se igualan los equipos para haya una mayor competitividad.

FRANCISCO GIL CHAPARRO / REDACCIÓN

DEPORTES - DOS HERMANAS DIARIO DIGITAL

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