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11 dic. 2016

  • 11.12.16
El patio exterior de la Parroquia de la Oliva ha vivido este domingo una jornada especial gracias al Mercadillo que ha acogido, compuesto por enseres y multitud de objetos, que han sido entregados, de forma desinteresada, por numerosos feligreses. Y todo ante la llamada realizada por el párroco de este templo, don Diego Román, con la idea de ayudar a poblados indígenas situados en el Amazonas peruano.



Ropa, juguetes, cuadros, discos, cd, cristalería y dulces caseros, entre otros muchos, se encontraban repartidos por numerosos puestecillos con la intención de recaudar fondos con los que ayudar a los habitantes de la localidad de Moyamba -ubicada en la selva amazónica del Perú- en la construcción de una piscifactoría con la que, además de conseguir alimento, puedan generar una actividad económica.

En una especie de ejemplo del milagro de Jesucristo de la multiplicación de los panes y los peces, el párroco de la Oliva, don Diego Román, que ocupa esta responsabilidad desde finales del pasado mes de agosto, ha querido que los habitantes de los poblados indígenas de la ciudad peruana en la que él estuvo seis años como misionero, sigan sintiendo su respaldo para sacar adelante uno de sus proyectos: el de una piscigranja o piscifactoría que les ayude a sobrevivir y a ganarse la vida.

"Yo estuve en Moyamba, que está en el distrito de Jepelacio, seis años, donde tuve ya la experiencia de construir una piscigranja sobre una hectárea, con seis piscinas, con la intención de criar pescado. Y aunque el fin primero era mejorar la alimentación de aquellas comunidades, basada básicamente en el pollo, luego también estaba el de dar trabajo, porque con ello, como yo suelo decir en las misas, no sólo les estamos dando el pescado, sino la caña para que se mantengan solos", dijo el párroco de la Oliva.

Este proyecto de 'Mercadillo misionero' ha salido adelante porque, como el propio don Diego Román reconoce, "después de seis años allí es imposible desvincularse, y porque yo me fui allí con unas ideas y vine con otras, preocupándome, como decía Jesucristo en el Evangelio, por los más necesitados, que es nuestro deber como cristianos".

Y los nazarenos han respondido este domingo a dicho llamamiento, acudiendo por momentos en masa a dicho Mercadillo y haciendo que la jornada se desarrollara en medio de un ambiente muy agradable. "Se ha respondido", comentó el párroco de La Oliva, "como ya ocurrió el sábado con la recogida de alimentos. Y ya ese gesto de ir sembrando entre la gente de que se tiene que preocupar por los más necesitados es importante, que no sólo hay que ayudar a la gente de aquí, sino también a los de otros países".

En el éxito del Mercadillo ha sido igualmente importante -como ha destacado también don Diego Román- la colaboración de todos los grupos de la Parroquia, "que han trabajado unidos en un mismo fin, algo que hace comunidad, que es lo que entiendo que tiene que ser la Iglesia".

DH DIARIO DIGITAL / REDACCIÓN

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