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17 feb. 2017

  • 17.2.17
Según la normativa vigente de la Junta de Andalucía, lugares como el edificio del Ayuntamiento, el Auditorio Municipal, el Teatro Municipal, el Centro Cultural La Almona o las dos bibliotecas no tiene obligatoriedad de disponer de un desfibrilador que pueda ser usado en el caso de que un usuario sufra un infarto de miocardio. Pese a ello, el Gobierno local anuncia que estudiará dotar de dichos aparatos a estos espacios.



La muerte de un hombre en el interior del edificio que alberga la Comisaría conjunta de la Policía Nacional y Policía Local en Dos Hermanas ocurrida esta semana ha abierto el debate sobre los lugares públicos que deberían disponer de desfibrilador ante la posibilidad de que algún trabajador o usuario pueda sufrir un infarto.

En este sentido, el delegado de Movilidad, Antonio Morán, ha informado este viernes que el Ayuntamiento dispone en la actualidad de desfibrilador en aquellas instalaciones deportivas que cuentan con mayor tránsito, mientras que desde hace unas semanas se trabaja para dotar a otras nuevas -aunque por normativa no lo requieran-, como tampoco se descartaba que "en un futuro próximo" pudieran ponerse "en instalaciones susceptibles", como pueden ser el edificio del Ayuntamiento, las bibliotecas, La Almona o la Comisaría de Policía, entre otras.

Pero al margen de esta circunstancia, el delegado de Movilidad indicó que en atención a la legislación vigente de la Junta de Andalucía, sólo estarían obligadas a contar con desfibrilador instalaciones deportivas que cuenten con un tránsito mínimo de 500 personas al día o aquellos espacios culturales en los que se lleven a cabo espectáculos con un aforo mínimo sea de 5.000 personas.

Sin embargo, se da la circunstancia de que ninguna de ellas, ni el Auditorio Municipal -que cuenta con un aforo de 3.500 plazas-, ni el Teatro Municipal -con 425 plazas-, ni La Almona -con algo más de 200-, lo requerirían. Asimismo, la Ley contempla que deberían contar con desfibrilador las estaciones de Metro cuyo volumen de pasajeros al día sea superior a 5.000, circunstancia que tampoco se da en las que se encuentran en el término municipal nazareno.

Sí los hay en eventos importantes

Con todo, Antonio Morán aseguró que siempre que se celebra un evento de importancia, como ocurre con la Romería de Valme, la Feria, la Semana Santa, la Cabalgata, el Carnaval o un concierto en el Auditorio Municipal, se establecen dispositivos de seguridad de forma que los vehículos de la Cruz Roja o Protección Civil disponen de desfibriladores.

"Es ciierto que si el Ayuntamiento quiere colocar, por su cuenta y riesgo, desfibriladores en las instalaciones que estime oportunas, lo puede hacer", comentó el delegado de Movilidad, "pero siempre hay que tener en cuenta que el uso de un desfibrilador es algo complicado. En primer lugar, porque cualquier persona no puede manejarlo, ya que sería necesario realizar el curso correspondiente a cada modelo de los que hay en el mercado".

En este sentido, Morán indicó que personal del Ayuntamiento nazareno mantuvo hace unas semanas contactos con el servicio de emergencias 061 para abordar el asunto del uso de desfibriladores en instalaciones municipales, "y nos encontramos con que la gran mayoría de los técnicos desaconsejaba que se realizara el masaje cardíaco con dicho aparato y que se esperara a la llegada de los servicios sanitarios, por cuanto a lo mejor no se trataba de un infarto de corazón, sino cerebral o una simple bajada de azúcar".

A favor de los desfibriladores

"Yo, particularmente", añadió, "estoy a favor de que se disponga de desfibriladores, pero su uso sólo lo puede hacer personal que haya recibido la necesaria formación", recordando que no hace mucho en Dos Hermanas se le aplicó un desfibrilador a una persona que sufrió una bajada de azúcar, creyéndose que se trataba de un infarto, y actualmente se encuentra en coma vegetativo.

"Esto demuestra que se trata de algo muy complejo", continuó, para señalar que igualmente hace unos días falleció un hombre de algo más de 40 años de edad que sufrió un infarto cuando se encontraba en un ambulatorio nazareno, y que pese a ser atendido rápidamente por médicos no se pudo hacerse nada por su vida.

En cuanto a la persona que falleció en la Comisaría, un hombre de 50 años de edad vecino de Marismillas, éste, según ha determinado la autopsia, sufrió la rotura de una vena cerca del corazón, de forma que ni siquiera los servicios sanitarios con el uso del desfibrilador hubieran podido evitar su muerte.

F. G. / REDACCIÓN

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