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10 abr. 2017

  • 10.4.17
El Domingo de Ramos nazareno pareció dibujado, de esos que se sueñan cada vez que llega el comienzo de la Semana Santa por las tremendas ganas que hay después de un año de espera, por eso también de ver a las primeras cofradías en la calle y por eso de la tradición y las ganas de estreno y lucimiento de la gente, esa misma que abarrotó el centro y dio colorido y alegría a un día que resultó esplendoroso.



El sol radiante pero que no llegó a molestar en exceso, gracias especialmente al ligero viento fresco que reinó durante toda la jornada, y que hizo que la noche se llegara a poner algo fría, recibió a las dos cofradías nazarenas que completaron su Estación de Penitencia este Domingo de Ramos, primer día oficial de la Semana Santa de Dos Hermanas.

Como es tradicional, la primera Cruz de Guía en asomar a la calle fue la de la Borriquita, que con puntualidad británica asomó por el dintel del pórtico de Santa María Magdalena a las 16:45 horas, dejando ver tras la misma a los niños y niñas que, en muchos casos con palmitas en las manos, son tan característicos de esta cofradía.

Ya la Plaza de los Jardines, pese a la hora y al calor, mostraba un buen aspecto, con público que quería reencontrarse de nuevo con la tradición y ver al paso de la famosa Borriquita en la calle, que fue recibido por la Banda de la Estrella con la marcha 'Pescador de hombres', que inició antes de que saliera a la calle el paso del Señor y que fundió unos instantes después con la Marcha Real.

El recorrido de esta cofradía se completó sin incidencias y acompañado sus pasos en todo momento por una gran cantidad de público, que, como es tradición, lucieron en su mayoría sus mejores galas para disfrutar del Domingo de Ramos.

El Cautivo



Unos tres cuartos de hora después, en la barriada del Rocío, la Cruz de Guía que asomó por la parroquia rociera fue la de la Hermandad del Cautivo, ante cuyo espacio se agolpaba ya igualmente una gran cantidad de personas de un barrio que sigue con fervor a su Señor y a su Virgen de la Esperanza.

El transcurrir de nuevo por las calles de su feligresía se vivió con intensidad y marcada en los primeros momentos por el calor, lo que hizo que la Hermandad tuviera que estar pendiente en todo momento de hidratar a los más pequeños con botellas de agua y permitiéndoles, claro, que se levantaran de vez en cuando el antifaz para tomar aire.

Ya en el centro de la ciudad, la cofradía vivió momentos muy especiales, de la que participó una gran cantidad de personas, que abarrotaron sus calles y, especialmente, la plaza de Los Jardines, donde encontrar un lugar en el que sentarse o descansar un poco llegó a resultar una labor complicada.

Tras su paso por la Carrera Oficial, ya la noche vencida, y la presentación ante la capilla de Santa Ana, el palio de la Esperanza vivió un momento muy entrañable a su paso por la Plaza del Emigrante, donde la Hermandad tuvo un detalle muy bonito con los nuevos propietarios del popular bar 'Esperanza', que le devolvieron con la sentida y profunda saeta que se cantó desde su simbólica torre y con una gran petalada, que provocó el aplauso de los presentes.

Luego ya la cofradía de nuevo en su barrio, se volvió a fundir con un público muy entregado que quiso renovar su devoción a unas imágenes que para muchos lo son todo.

Imágenes de la Borriquita









































Imágenes del Cautivo































DH DIARIO DIGITAL / REDACCIÓN

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