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14 abr. 2017

  • 14.4.17
Lágrimas y muchas promesas se sucedieron en una Madrugá en la que el Señor del Gran Poder volvió a servir de canalizador de cuantas personas se entregan al él con devoción. Pero fue una noche también en la que dos pequeñas incidencias hicieron que el discurrir de la cofradía sufriera un retraso superior a una hora, lo que hizo que la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso entrara en su capilla sobre las nueve de la mañana.



El Señor del Gran Poder emerge en la oscuridad con ese paso tan firme que por momentos parece asustar cuando se ve acercarse. Y es que su imponente figura, su tez oscura y su presencia allá en la altura, rodeado de un silencio que sólo rompe la voz del capataz, parecen convertirlo en un Dios vivo que, como cada año, llega al encuentro con toda esa gente que le habla, que le pide, por él o por los demás, y que le reza.

La cofradía del Gran Poder ha completado esta Madrugá nazarena una Estación de Penitencia en la que pareció no querer dejarse atrás ningún rincón de Dos Hermanas a donde creyera necesario acudir. Y lo hizo siempre con su misterio y su palio rodeados de devotos, de los que no fallan nunca, salvo que la salud lo impida, y el del Señor con esas largas filas de 'promesas' que, por esperadas, nunca dejan de sorprender.

Pero todo se hizo con un notable retraso sobre el horario previsto, ya que nada más iniciar el Gran Poder la Estación de Penitencia, justo en la primera levantá ya en la calle Real de Utrera, las potencias de su cabeza se tambalearon y el capataz mandó detenerse para que estas fueran sustituidas por otras. Esta labor se realizó ya en la esquina con la calle Álvarez Quintero, pero con la circunstancia de que dos o tres chicotás después, se volvió a desprender una, lo que hizo que la comitiva hubiera de detenerse de nuevo y, una vez reparado, realizar en adelante todas las levantás a pulso aliviado. El problema es que no es el primer año que las potencias de esta imagen dan problemas.

A ello se unió la indisposición de una mujer que contemplaba la salida de la cofradía en un lugar próximo a la calle Pereda, que hizo que se requiriera la presencia de una ambulancia, y que, tras ser atendida en el lugar, seguidamente fuera evacuada a un centro sanitario; eso sí, se trató solo de un susto, ya que esta persona fue dada de alta poco después.

Estas circunstancias hicieron que el Gran Poder, que salió de la capilla varios minutos después de las tres de la madrugada, no reanudara su marcha hasta pasados bastantes minutos, y que la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso saliera de su capilla cerca de las cuatro de la madrugada. Un retraso, sin embargo, que no conllevó que la comitiva acelerada el paso, sino, todo lo contrario, realizara el camino sin importarle la hora.

Ya en su desarrollo normal, los titulares de esta Hermandad se presentaron ante otras cofradías hermanas que se cruzaron por un camino serpenteante, desde Vera-Cruz, a la Oración en el Huerto; desde la Borriquita, al Rocío. Y ya desde la Parroquia de Santa María Magdalena, cuando ya el día estaba amanecido, se dirigió hasta su casa de la Real de Utrera, de nuevo en compañía de mucha gente, esa que mira fijamente a los rostros del Señor y la Virgen para pedir, seguramente, por los que lo están pasando mal. Y unas peticiones que seguro, seguro, les llegaron.

Crónica gráfica de la procesión del Gran Poder

















































F. G. / REDACCIÓN

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