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11 jul. 2016

  • 11.7.16
La Biblioteca Municipal de Huerta Palacios acoge estos días una particular exposición en la que se muestran algunos de los objetos que pertenecieron a un ilustre marino, Camilo Carlier Romero, del que se cumple en 2016 cien años de su muerte y que vivió sus últimos años, junto con su esposa, en una casa ubicada de la calle Nuestra Señora de Valme.

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Este centro cultural, aprovechando la publicación de un artículo de Jesús Barbero titulado 'Un marino ilustre por tierras nazarenas: Camilo Carlier Romero ( 1839-1916)', ha querido rendir un pequeño homenaje a esta persona vinculada con Dos Hermanas.

Camilo Carlier -según se recoge en dicha publicación- nació en San Fernando (Cádiz) en el seno de una familia de marinos, y siguiendo la trayectoria familiar finalizó sus estudios de Guarda Marina e inició su carrera en el mar embarcándose en distintos barcos de la época: vapores, fragatas y corbetas. Durante estos años visitó lugares tan dispares como Puerto Rico, Filipinas, Cabo de Buena Esperanza, isla de Java, Hong-Kong y La Habana.

Con tan solo 21 años participó en la batalla de Los Castillejos (1860), que resultó tan decisiva en la Guerra de África, y por la valentía demostrada en la misma le fue concedida la Cruz de San Fernando. El joven marino fue subiendo puestos en su carrera militar, ya que de alférez pasó a teniente y, por último, a capitán de Navío, recibiendo numerosas condecoraciones y honores. Con 29 años se casó con Gloria Matheu, nacida en Sanlúcar de Barrameda. El matrimonio no tuvo hijos.

Camilo Carlier ejerció también como profesor en el Colegio Naval Militar de San Fernando y en su última etapa profesional formó parte de una comisión hidrográfica que tenía por objeto levantar planos de la costa comprendida entre la desembocadura del Guadiana y el cabo Trafalgar. En los últimos años de su carrera, con una salud maltrecha, pasó a distintos puestos en tierra, hasta que finalmente se jubiló.

A Dos Hermanas llegó, ya jubilado, en 1898 acompañado de su mujer y de su cuñada Eloísa. La villa se había convertido en un lugar de descanso para las clases acomodadas de la capital sevillana, proliferando las huertas y villas de recreo en donde los sevillanos pudientes pasaban los periodos estivales y de ocio, de tal suerte que nuestra ciudad llegó a denominarse la 'Versalles de Sevilla'.

La casa que adquirió el matrimonio Carlier estaba en el número 25 de la calle Nuestra Señora de Valme, haciendo esquina con el callejón de San Luis, y que aún se conserva aunque muy reformada. Por entonces era una casa muy admirada por la cantidad de objetos decorativos valiosos que guardaba, recuerdos que el viejo marino había regalado a su esposa de sus numerosos viajes.

Durante los 18 años que el marino vivió en Dos Hermanas, se implicó en la vida cotidiana de la villa y se vinculó a dos hermandades: la de Valme y la de Veracruz.
Fallecido Carlier, su esposa, que estaba ciega, quedó al cuidado de su criada Juana Gómez, de la cercana localidad de Los Palacios, y ambas se trasladaron a una casita modesta, previa subasta de mobiliario y muchos de los enseres que fueron expuestos para venta en el salón de la antigua casa. Algunos de los objetos de la exposición que ahora muestra la Biblioteca Pedro Laín Entralgo fueron heredados por Juana a la muerte de su señora, pasando posteriormente a Ana López Gómez, quien los ha cedido a este centro.

Se ha intentado contar para esta exposición con un retrato de Camilo Carlier, buscándose en archivos navales y entrevistándose con estudiosos del tema, pero no lo han conseguido.

La batalla de los Castillejos (1860)

El 1º de enero de 1860 se libró en los altos y en el valle de Los Castillejos (muy cerca de Ceuta) esta famosa batalla, dentro del contexto de la llamada Guerra de África (1859-1860).

En líneas generales, el combate se desarrolló de la siguiente manera. Al amanecer de aquel primer día de enero de 1860, las tropas emprendieron la marcha desde Ceuta hacia Tetuán, siguiendo el camino de ese mismo nombre, paralelo a la playa de Tarajar. En vanguardia marcha el general Prim, al mando de la División de Reserva, seguidos de O'Donnell, con su Estado Mayor y el Cuartel General, y en retaguardia marcha el Segundo Cuerpo. El Tercer Cuerpo, al mando de Ros de Olano, se atrincheró en zonas altas del valle.

Frente a la playa se encuentra posicionada parte de la escuadra, con el fin de facilitar el avance de las tropas de tierra, conteniendo al enemigo mediante fuego de artillería y también desembarcando, directamente en la playa, tropas de marinería y de Infantería de Marina, que se encargarán de evacuar y trasladar a bordo a los heridos y de dar apoyo, en caso necesario, a las tropas de tierra (es aquí donde interviene Carlier).

Las fuerzas moras tenían por objetivo impedir el avance de las tropas españolas en su camino hacia Tetuán y, para ello, estaban posicionadas, en su mayoría, en los altos del valle. Las primeras actuaciones estuvieron a cargo de las tropas de Prim. Apoyados por la artillería de la Marina, consiguieron sin grandes dificultades desalojar al enemigo de sus posiciones, al que obligaron a huir hacia el valle, refugiándose en la Casa del Morabito y en los bosques próximos.

Tras ello, y con el apoyo de la artillería de montaña del Tercer Cuerpo, las tropas de caballería de Prim descendieron al valle y junto a la Infantería de Marina, que había desembarcado y estaba al mando del capitán de fragata Lobo. Las tropas marroquíes, que tenían por objetivo recuperar a toda costa sus posiciones iniciales perdidas, se lanzaron a una serie de furiosos ataques contra las de Prim, dando lugar a enconados combates. Finalmente, llegado el atardecer, las tropas españolas habían conseguido prácticamente todos sus objetivos, desalojando de sus posiciones al enemigo, que se batió en retirada, dejando expedito el camino a O'Donnell y sus tropas en su camino hacia Tetuán.

En el expediente militar de Carlier se puede leer lo siguiente: «[Carlier] protegió las operaciones de dicho ejército durante su marcha por la costa desde Ceuta a Tetuán, siguiendo sus movimientos y hostilizando a los enemigos siempre que hera (sic) posible ó necesario = El 1º de Enero [de 1860] desembarcaron veinte hombres al mando del guardia marina habilitado de oficial a que corresponde esta hoja [se refiere a Carlier] y en unión de las demás fuerzas desembarcadas de los otros buques batieron hacia el interior a los marroquíes que habían empeñado la acción de Los Castillejos». Por esta acción consiguió Carlier la Cruz de San Fernando, máxima condecoración militar en España.

Objetos recogidos en la exposición

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Entre los objetos que se muestran en la exposición de la Biblioteca Municipal se encuentra condecoraciones y títulos de Carlier, instrumentos marítimos antiguos, postales escritas por el marino a una amiga y la maqueta de un barco del siglo XIX.

La Biblioteca ha mostrado su agradecimiento a Ana López Gómez, David Hidalgo, Jesús Barbero y Antonio Valle por haber hecho posible esta exposición. Para saber más de Camilo Carlier se puede acudir a la publicación de Jesús Barbero Rodríguez titulada 'Un marino ilustre por tierras nazarenas: Camilo Carlier Romero (1839-1916)', en la Revista Cultural Dos Hermanas 2016; p.p. 23-31.

DH DIARIO DIGITAL / REDACCIÓN

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