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5 may. 2018

  • 5.5.18
Una Feria no deja de ser un gran sueño, algo así como el gran sueño de la vida. Un gran sueño en el que cada uno juega a lo que quiera, porque para algo se inventaron las ilusiones, o a lo que pueda. Y ahí es donde se entremezclan deseos con fantasías y donde las edades determinan un papel importante. Por eso unos juegan al fútbol donde pueden y otros beben, bailan o charlan simplemente de cosas de la vida.



El viernes de la Feria de Dos Hermanas volvió a deparar momentos tranquilos con otros en los que el bullicio se adueñó de un Real en el que se sintió por momentos algo de frío, pero que no restó ni un ápice el ánimo del personal. Justo en el ecuador de esta celebración, el contraste entre la mañana, algo relajada hasta que bien entró la tarde, y la noche fue patente, ganando, aunque no por goleada, esta última, que dibujó de nuevo escenas de diversión, de cenas de amigos a familias, de mucho ajetreo en los bares de las casetas, y de muchos bailes, ya fueran sevillanas, rumbas o repertorios de las múltiples modalidades de baile moderno que se estilan.

Desde la Delegación de Movilidad se transmite de nuevo que durante la jornada del viernes no se registraron incidencias dignas de destacar, algo que contribuye al buen desarrollo de esta fiesta nazarena, aunque nunca se libre de alguna que otra pelea, de esas tontas la mayoría de ellas que se producen más por dimes y diretes, además de por las copas de más de algunos, que por otros motivos.

Por eso está resultando de nuevo una Feria ejemplar, que se adentra desde hoy sábado en su fin de semana y en casi su fin de fiesta, y que deberá ser rematada no sólo por los nazarenos y nazarenas que ya la viven, sino por los que llegarán de fuera y desean sumarse también a la diversión.

Imágenes del viernes de Feria































F. G. / REDACCIÓN

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