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22 may. 2020

  • 22.5.20
La AGENDA DEL AYUNTAMIENTO DE DOS HERMANAS de este viernes, día 22 de mayo, se centran en la ampliación de la fecha de presentación de obras para el Certamen Literario “Rectora Rosario Valpuesta” hasta el próximo 31 de mayo, organizado por la Delegación de Juventud y en la puesta en marcha, por parte del Consistorio, de la campaña “#Estevirusloparamostodos”.



CERTAMEN LITERARIO “RECTORA ROSARIO VALPUESTA”

• La Delegación de Juventud, Salud y Consumo ha anunciado la ampliación de la fecha de presentación de obras para el Certamen Literario “Rectora Rosario Valpuesta” hasta el próximo 31 de mayo. Como principal novedad, este certamen contaba este año con la colaboración de la Universidad Pablo de Olavide. Para más información y resolución de dudas podrán ponerse en contacto con el correo electrónico concursodhdivertida@doshermanas.es.

CAMPAÑA #ESTEVIRUSLOPARAMOSTODOS

• El Ayuntamiento de Dos Hermanas ha puesto en marcha la campaña #Estevirusloparamostodos, con la intención de concienciar a la ciudadanía nazarena durante la duración del Estado de Alarma por la propagación del Coronavirus (Covid-19). En esta campaña se compone de una serie de mensajes de información para parar el virus, así como las nociones básicas de protección contra la afección.

“MANTENTE ACTIV@ EN CASA”

• Debido al establecimiento del Real Decreto por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación grave y excepcional de crisis sanitaria ocasionada por el Coronavirus, la ciudadanía nazarena deberá permanecer en sus hogares durante un largo período de tiempo. Es por ello que la Delegación de Deportes de Dos Hermanas ha lanzado un vídeo, titulado “Mantente activ@ en casa”, en el que se llevan a cabo recomendaciones de actividades físicas para realizar en los domicilios.

AYUNTAMIENTO DE DOS HERMANAS
  • 22.5.20
Controlar el miedo y actuar con responsabilidad son factores que facilitarán la adaptación a la nueva realidad en la sociedad mundial por la aparición de Covid-19. Así lo asegura Francisco Lara, jefe de servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Córdoba.



El experto ha explicado que la incertidumbre ante el futuro incrementa la ansiedad, por lo que, desde el punto de vista de la salud emocional “tenemos que trabajar para mantener bajo control los pensamientos negativos y alarmantes derivados del miedo. De esta manera, conseguiremos calmar muchos pensamientos que aparecen a consecuencia de la agitación, la confusión y el temor”.

En este sentido, ha destacado que debe dedicarse mayor atención a los pacientes con patologías previas de carácter emocional, ya que la sintomatología ansiosa y depresiva se verá aumentada debido a la situación excepcional actual y también por la incertidumbre futura.

Francisco Lara ha señalado que todas las personas “poseemos una capacidad innata para adaptarnos a situaciones nuevas y superar las dificultades emocionales que nos puedan surgir a lo largo de nuestra vida y hay que aceptar que hay determinadas situaciones que no dependen de nosotros y que por tanto, no podemos hacer nada para modificar su evolución”.

Aprender de las experiencias vividas servirán para conocer “nuestras fortalezas y debilidades ante las situaciones de la vida cotidiana”, ha indicado el psicólogo y ha añadido que “la confianza en los demás es tan importante como la confianza que depositemos en nosotros mismos y nuestra capacidad para hacer frente a situaciones adversas”.



La realización de tareas que nos mantengan en un nivel de actividad óptimo es fundamental para mantener el cuidado físico y emocional. El experto ha resaltado que “estamos en una nueva realidad con cambios que modificarán nuestro estilo de vida, la normalidad se vuelve distinta y esta adaptación se producirá de manera más fácil en unas personas que en otras pues esta situación nos sugiere que aprendamos a situar en el lugar correcto la línea diferenciadora entre el miedo al contagio y nuestra vida social, o entre un hábito adecuado de higiene y una obsesión por la limpieza, por ejemplo”.

Por último, ha insistido en que “es preciso que actuemos con control, con responsabilidad, cuidándonos nosotros para también cuidar a los demás, pero debemos también cuidarnos emocionalmente. Sólo así conseguiremos una adecuada adaptación a la realidad con la que tenemos que aprender a convivir”.

Quirónsalud en Andalucía

El Grupo Hospitalario Quirónsalud cuenta en la actualidad en Andalucía con siete centros hospitalarios situados en las ciudades de Málaga, Marbella, Los Barrios (Cádiz), dos en Sevilla, Córdoba y Huelva, además de 18 centros médicos de especialidades y diagnóstico y un hospital de día quirúrgico, que lo posicionan como líder hospitalario privado de esta comunidad autónoma.

Quirónsalud es el grupo hospitalario líder en España y, junto con su matriz Fresenius-Helios, también en Europa. Cuenta con más de 40.000 profesionales en más de 125 centros sanitarios, entre los que se encuentran 50 hospitales que ofrecen cerca de 7.000 camas hospitalarias.

Dispone de la tecnología más avanzada y de un gran equipo de profesionales altamente especializados y de prestigio internacional. Entre sus centros, se encuentran el Centro Médico Teknon, Ruber Internacional, Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Fundación Jiménez Díaz, Hospital Quirónsalud Barcelona, Hospital Universitario Dexeus, Policlínica de Gipuzkoa...



El Grupo trabaja en la promoción de la docencia (ocho de sus hospitales son universitarios) y la investigación médico-científica (cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria de la FJD, acreditado por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación).

Asimismo, su servicio asistencial está organizado en unidades y redes transversales que permiten optimizar la experiencia acumulada en los distintos centros y la traslación clínica de sus investigaciones. Actualmente, Quirónsalud está desarrollando multitud de proyectos de investigación en toda España y muchos de sus centros realizan en este ámbito una labor puntera, siendo pioneros en diferentes especialidades como oncología, cardiología, endocrinología, ginecología y neurología, entre otras.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

21 may. 2020

  • 21.5.20
Durante la semana en la que se hubiera celebrado la Feria de Dos Hermanas 2020 la Delegación de Cultura y Fiestas ha lanzado distintos videos con diferentes montajes en sus los perfiles oficiales de sus redes sociales. En estos vídeos han participado 15 Academias de Baile de Flamenco de nuestra ciudad, que han amenizado con sus bailes estos días.



Del mismo modo, las distintas casetas han querido poner su granito de arena participando con distintas fotos de la edición pasada donde podemos ver a los socios disfrutando del ambiente en sus casetas.

La delegación ha llevado a cabo también una retrospectiva de todos los carteles anunciadores de la Feria desde el año 1987 hasta el de 2019. Todas las iniciativas enumeradas han resultado ser un éxito en nuestras redes consiguiendo un total de 70.000 reproducciones.

REDACCIÓN / DHD DIGITAL
  • 21.5.20
Dos Hermanas contabiliza un nuevo caso y un ningún fallecimiento por Coronavirus en las últimas 24 horas según ha podido informar la Junta de Andalucía tras dar a conocer los datos del último día. Con estos números, la cantidad de contagios es de 215 casos confirmados, de los cuales 169 de estas confirmaciones continúan siendo mediante análisis PCR. El número de las personas fallecidas hasta la fecha es de 10.



En cuanto a la incidencia del Coronavirus en Dos Hermanas, en los últimos 14 días el número de personas diagnosticadas por PCR es de 2, según indica la Administración Pública andaluza.

En referencia a los datos por cada 100.000 habitantes el número de casos totales es de 160,5, y de 126,1 en los casos diagnosticados por test PCR, continuando la cifra de fallecidos en 7,5. En cuanto a la incidencia de los últimos 14 días en los test PCR el número es de 1,49.



REDACCIÓN / DHD DIGITAL
  • 21.5.20
Seguimos abrumados tanto por el miedo que ha podido despertar entre nosotros el virus como por las dificultades que se plantean para dar merecida sepultura a los muchos fallecidos, víctimas del coronavirus. Por fin las familias podrán decir adiós a sus seres queridos.



A primeros de mayo, Sanidad anunció que los velatorios se podrán celebrar con 15 personas al aire libre y 10 en espacios cerrados en la fase 1. Se insiste, como es natural, en guardar lo más estrictamente las normas elementales de precaución para evitar más contagios.

El velatorio hace referencia al “acto de velar” a los muertos consiste en “pasar la noche al cuidado del difunto bien en su casa, en el hospital o modernamente en un tanatorio.” Pero ¿por qué hay que cuidar a un difunto? Si alguien está muerto carece de sentido cuidarlo… Por eso hay que retroceder en el tiempo para entender eso de “cuidar”.

La costumbre de “velar” a los difuntos no es una moda de la actualidad. Se dice que nos hicimos sedentarios cuando empezamos a enterrar a los muertos. Es posible que la sepultura de un miembro de la tribu nos atara a la tierra. Digamos que estamos ante un tipo de culto de trasfondo religioso. Ahora bien, más que velar deberíamos decir vigilar si el interfecto (coloquialmente, “persona de la que se está hablando”) efectivamente ha muerto.

No descubro nada nuevo afirmando que el culto a los muertos no es una novedad: está presente entre los humanos desde tiempo inmemorial. La Humanidad viene cumpliendo con dicho culto desde siempre y de diversas maneras, según las distintas religiones.

En referencia a los momentos presentes, sí que son novedad para nuestras sociedades actuales las circunstancias que han causado el alto número de muertos que quedaron depositados lejos de la familia y aun persiste la amenaza de un alto número de contagios que nos avisan de que seguimos en peligro.

El culto a los muertos se basa en la creencia de que hay otra vida después de la muerte, creencia que no es solo del cristianismo. Egipcios, judíos, griegos, romanos creían en esa otra vida. Dicho culto religioso va acompañado de oraciones a los dioses y ofrendas a los muertos para que favorezcan a los familiares vivos o medien ante los dioses por ellos.

Rendir homenaje al muerto no era el único criterio para dedicarle un adiós suntuoso. Digamos que el difunto ha logrado el respeto de los deudos si ha vivido una vida moral que le ha permitido ganarse la distinción social y el respeto de los demás.

Para griegos y romanos los ancestros actúan e influyen en la vida de las generaciones posteriores, bendiciendo o maldiciéndolas. En concreto, los romanos creen que los difuntos actuaban como dioses protectores con respecto a familiares y conocidos. Eran los dioses “penates”. Rendirles culto y ofrecerles oraciones y regalos se hacía para apaciguarlos y ganarse sus favores.

Para los griegos dar sepultura a los muertos era un deber. Si al muerto no se le enterraba quedaba condenado a vagar eternamente. Así rendían culto a los antepasados. Al difunto lo llevaban a hombros los familiares o los esclavos. Podía ser enterrado o quemado y las cenizas se guardaban en una urna. Los cementerios estaban situados al borde de los caminos.

Entre los romanos dicho culto también era muy importante. Los muertos se enterraban a orillas de la calzada, a la salida de la ciudad o se quemaban en los hornos crematorios. La tumba se decoraba con flores y le dejaban comida y vino. En el entierro participaban esclavos con música, portadores de antorchas, bailarines y plañideras y se pasaba el día comiendo alrededor de la tumba.

La presencia de plañideras en los funerales viene también del pasado. Por lo general eran mujeres a las que se les pagaba por llorar en los funerales (también solían estar presentes en los velatorios). A más importancia del difunto, más presencia de lloronas. Así se les llamó posteriormente en Latinoamérica.

Según diversas fuentes, dicha costumbre nace en el antiguo Egipto y está relacionada con el culto a los dioses, tradición que también siguen los hebreos y heredan tanto griegos como romanos. La costumbre llega hasta nuestros días. En América Latina aparece a partir del siglo XVII. La importancia del difunto elevaba tanto los llantos y gritos como el número de plañideras y el precio a pagar por su presencia.

El llanto es contagioso a la par que relajante (dicen) y, por tanto, sería una manera de provocarlo en los familiares para que se sientan mejor una vez desahogada la pena que les aflige por la pérdida del ser querido. A las plañideras se les contrataba para que lloraran e hicieran público el lamento y el dolor de la familia, ya que estos no debían llorar en dichos momentos.

En relación a la transmisión de condolencias, hay toda una serie de frases que suelen ser pronunciadas cuando se saluda a los familiares. Van desde las muy sentidas, que arrancan del corazón, hasta esas otras que suenan faltas de sentimiento. Una cuestión es acompañar a familiares y difunto por el dolor que brota del corazón y otra, acudir para cumplir.

Se sabe que fue en Europa, durante la Edad Media, cuando se comenzó a practicar la tradición de poner el cadáver sobre una mesa en la casa familiar. Los parientes y amigos vigilan a la persona “aparentemente” muerta por si despertaba, a la par que rinden honores y así se despiden dando el pésame a la familia. En la noche se alumbran con velas, no hay otra iluminación, y de ahí viene la palabra velatorio o velorio o vela…

Sobre la costumbre de velar a los muertos hay muchas razones que intentan dar una explicación. Plausible o no, eso es otra cuestión. Existe la creencia de que “si se dejaba solo un cadáver antes de enterrarlo, los espíritus malignos podían poseerlo”. Otra razón alude al miedo que generaba el tener un cadáver en la casa, lo que dio paso a que se reunieran amigos y vecinos para acompañar a la familia.

Son ideas cargadas de superstición que alimentaban toda una serie de ritos mortuorios. Muchas de dichas costumbres son anteriores al cristianismo. Reuniones que terminaban en fiesta consumiendo alcohol y alimentos, como en el caso de los romanos, ya citado.

Lo de despertarse el muerto tiene su explicación. Más de una vez, la persona que se presumía fallecida se reincorporaba a la vida después de unos días muerta. ¿Razón? Intoxicarse al beber alcohol solía ocurrir con frecuencia y, como consecuencia, el sujeto sufría una pérdida de movilidad y de conocimiento durante un periodo largo de tiempo. Es lo que se llama “catalepsia” consistente en un “accidente nervioso repentino (…) que suspende las sensaciones e inmoviliza el cuerpo en cualquier postura en que se le coloque” (sic).

Más de un fallecido pudo ser enterrado vivo sin que lo supieran y, por esta razón, había que velar al muerto al menos por tres días. Intoxicarse por estaño provoca ataques de catalepsia. Este accidente era frecuente.

Por razones varias, muchas personas, supuestamente muertas, no lo estaban. Enterrar vivo a alguien ha ocurrido bastantes veces. Por esta razón había que velar al supuesto muerto, y además solían poner una campana en las tumbas. De ahí la frase “salvado por la campana”. Actualmente se da sepultura a una persona fallecida sólo con un parte médico y máximo 48 horas después de su muerte.

En la actualidad, la costumbre de velar a los difuntos ha ido cambiando en relación a otros tiempos. El factor religión, en líneas generales, ha perdido terreno. Velatorios y entierros cada vez están más alejados del sentido religioso. Si hasta no hace mucho el cadáver se velaba en el domicilio, ahora son los tanatorios los que se encargan de ello.

Familiares, amigos y conocidos acuden a dicho tanatorio, dan el pésame a los familiares más próximos, comentan algunas incidencias que marcaron el final del difunto y se marchan. A la hora de enterrar el cadáver o incinerarlo solo suelen estar presentes los familiares más próximos (esposo o esposa, hijos, y algunas personas más).

Hemos perdido seres queridos y personas anónimas para muchos de nosotros y hemos perdido un gran número de sanitarios. De hecho, la cifra total se situaba este lunes en 51.090 afectados, según los datos notificados al Comité de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (Ccaes) por las comunidades autónomas.

Tener un detalle de adiós cuesta poco y podría ser un calmante emocional para los familiares. Me refiero al llamado luto como “signo exterior de pena y duelo manifestado en ropas, adornos y otros objetos, por la muerte de una persona. El color del luto en los pueblos europeos es el negro” (sic). Unos podrán decir que ocuparse de ello en estas circunstancia no ha lugar, otros que…, el llamado “duelo, pena, aflicción” (sic) ha quedado depositado en un rincón del corazón familiar. Sea como sea, descansen en paz.

PEPE CANTILLO
  • 21.5.20
Cuando las gafas entran en contacto con un vapor a una temperatura elevada es posible que sus cristales se empañen, dificultando así la visibilidad de quien las porta. Esta situación es cada vez más común en tiempos de coronavirus, desde que el uso de mascarilla se ha convertido en una necesidad –en una obligación, en ocasiones– para relacionarse con otras personas.



La startup especializada en óptica online GreyGlasses, junto con su equipo de ópticos, ha identificado seis consejos para que el uso de la mascarilla junto a las gafas sea lo menos tedioso posible, ya que todas las gafas pueden empañarse, no solamente las graduadas.

1. Tratamientos anti-vaho. Este tipo de tratamiento es usual en los profesionales de natación para evitar que se empañen las gafas durante la competición. Consiste en convertir el vaho en pequeñas gotitas de agua evitando así la capa blanquecina que aparece en las gafas cuando se empañan. El inconveniente es que las gafas tienden a ensuciarse más rápido por lo que no es 100 por cien recomendable cambiar el cristal solo por ese motivo.

2. Limpieza con una pastilla de jabón. Es el truco más efectivo y famoso para evitar que las gafas se empañen. Con una pastilla de jabón neutra convencional se pinta con cuidado la parte interna de la lente. A continuación, con una gamuza se extiende el jabón por toda la superficie. En el caso de los buceadores, también pueden utilizar pasta de dientes en sus gafas y tratarlas de la misma manera que el jabón. Sin embargo, para las gafas del día a día no es recomendable ya que son más delicadas y la pasta de dientes es más abrasiva y puede dañar la superficie de la lente.

3. Adaptar la mascarilla a cada rostro. Aunque todas las mascarillas pueden hacer que salga el vapor de aire hacia las gafas, el modo de colocarla puede influir para que se empañen más o menos. Intentar ajustar la mascarilla lo máximo posible al rostro y una vez conseguido, colocar las gafas sobre esta para que también haga presión. Así dejaremos salir la menor cantidad de aire posible.

4. Calentar las lentes con el vaho de la boca. Puede ser efectivo en un primer momento, pero al rato volverán a su temperatura habitual y se empañarán por lo que no es totalmente efectivo. Se recomienda experimentar lo menos posible ya que es un producto sensible que puede romperse.

5. Esparadrapo. Pegar un trozo de esparadrapo para evitar que salga el aire de la mascarilla hacia arriba sí es efectivo. Sin embargo, hay que tener cuidado y utilizar un esparadrapo que sea válido ya que puede ocasionar alguna herida al retirarlo si no se hace con cuidado.

6. Más limpieza. Aumentar la higiene de las gafas ya que pueden ser un foco de infección al estar expuestas a agentes externos. Las micropartículas que producen la tos o el tocar las gafas constantemente con las manos hacen que puedan estar infectadas. Para lavarlas de forma correcta es necesario seguir estos cuatro pasos:

a) Lavar las manos antes de tocar las gafas.

b) Poner una gota de jabón suave de manos en cada lente (evitar jabones desengrasantes concentrados que puedan dañar las propiedades y tratamientos de las lentes).

c) Con la yema de los dedos limpiar la parte externa e interna de la lente, sin olvidar la montura. Terminar con las patillas y las plaquetas o almohadillas de la nariz.

d) Enjuagar bien con agua el jabón sin que quede ningún resto y secar las gafas con un paño de algodón que no suelte partículas ni pelusas.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

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