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17 ene. 2018

  • 17.1.18
Dos Hermanas Diario Digital se hace eco en su Buzón del Lector de la Carta al Director remitida por el equipo educativo del CEIP El Palmarillo en el que cuenta cómo el enfado de un alumno consiguió transformarlo en algo constructivo. Si lo desea, puede escribir a doshermanasdiariodigital@gmail.com exponiendo su queja, comentario o sugerencia, e incluso acompañarla también de alguna fotografía.



Hoy es de esos días que entiendes que ser maestra o maestro implica vivir cosas impensables en otras profesiones: las emociones, los aprendizajes, la inocencia, la espontaneidad… pero, sobre todo, la satisfacción de que muchos granos de arena juntos hacen una montaña, una montaña que en educación debe ser alta, sinónimo del alcance de la felicidad de cualquier niña o niño.

Por razones de protección del menor omitiremos muchos aspectos, circunstancias que hacen más grande esta sencilla pero bonita historia.

Fue a mediados de diciembre cuando nuestro colegio acudió a una obra de teatro organizada por nuestro Exmo. Ayuntamiento. La obra sobre Murillo fue muy divertida, dinámica, creativa y muy recomendable para estas edades. Pero al final ocurrió algo que desató el enfado de un niño de nuestro colegio.

El enfado estuvo motivado por un reparto de diplomas a una mínima parte de los asistentes, pues la obra finalizaba con la participación de una niña o niño de cada grupo en el escenario con una dinámica divertida, educativa y muy motivante.

Cuando finalizó la obra, la emoción de rabia se desató en este niño porque consideraba muy injusto que sólo unos cuántos niños y niñas tuvieran diplomas y el resto se quedara mirando. Como docente podíamos haber reprimido ese comportamiento por sus formas pero 'La Tribu del Colegio El Palmarillo' que ese momento se encontraba allí escuchó al niño, lo relajó y le hicimos ver que cuando una emoción como la rabia se instala en nosotros nos dificulta resolver cualquier problema.

Una vez relajado y calmado, nos explicó cómo se había sentido y le planteamos qué podíamos hacer. Crear ciudadanos críticos en la escuela debería ser una exigencia para cualquier docente, entender las emociones de una niña y un niño ayudándole a gestionarlas debería ser otra.

Partiendo de esas dos exigencias que cualquier docente debería tener siempre presente, 'La Tribu del Colegio El Palmarillo' nos pusimos manos a la obra para reorientar ese enfado, esa ira, esa rabia, en algo constructivo repleto de valores como el diálogo, la paz, la justicia,…sin olvidarnos del desarrollo de objetivos curriculares a través de la expresión escrita y oral.

'La Tribu' orientó a nuestro niño para que elaborará una carta dirigida a los promotores de la actividad, a la Concejalía de Igualdad y Educación del Ayuntamiento. Una carta realizada desde la calma, el sosiego y la reflexión.

El reto era que este niño recibiera una explicación por parte de una institución pública tan importante como puede ser el Ayuntamiento de su ciudad. De lo contrario el nivel de frustración podría haber aumentado y esta loable iniciativa del menor podría haber sido incluso perjudicial.

Pero no, al llegar de las vacaciones y con el nuevo año este niño recibió en el centro un paquete a su nombre. Un paquete cargado de compromiso con la educación, cuidado de detalles. 'La Tribu del Colegio El Palmarillo' impulsó esta iniciativa sí, pero hubo otra Tribu también estuvo a la altura, 'La Tribu de la Concejalía de Igualdad y Educación'.

El paquete se componía de dos partes:

1. Carta dirigida a nuestro niño con registro de salida. Ahí se le facilitó a este niño todas las explicaciones de por qué la mayoría de las niñas y niños no habían recibido el diploma. En resumen, se trató de un problema de comunicación y un malentendido. Pero la autocrítica de 'La Tribu de la Concejalía de Igualdad y Educación' y su atención a un ciudadano menor de edad fue ejemplar, reconociendo su error y lamentando lo ocurrido. Pero esta carta no fue lo único que contenía dicho paquete…

2. Diplomas para todas y todos. 'La Tribu de la Concejalía de Igualdad y Educación' le encomendó a nuestro niño la lectura de la carta y el reparto de los diplomas a cada compañera y compañero.

El momento de la lectura de la carta y el reparto de diplomas emocionó a 'La Tribu del Colegio El Palmarillo'. El esfuerzo, el interés, el tiempo y nuestra forma de entender la educación pública habían merecido la pena.

Esta, aparentemente una historia sencilla, cargó de autoestima a este niño, que realizó una labor en defensa de lo que a su entender era justo, y no sólo para él, también para sus compañeras y compañeros. En definitiva, una vivencia que 'La Tribu del Colegio El Palmarillo' esperamos que no olviden en un futuro cuando se le presente el difícil reto de luchar contra las injusticias.

Cuando aparecen en tantos textos educativos que las niñas y los niños deben ser los protagonistas de sus aprendizajes, nos referimos a esto. Las Tribus deben estar para guiar y fomentar su autonomía en la resolución de los problemas, confiando en sus capacidades y creatividad para resolverlos.

Esta vivencia nos impulsa para seguir en la loable línea educativa de nuestra Tribu, 'La Tribu del Colegio El Palmarillo' pero no nos olvidamos de 'La Tribu de la Familia', de la familia de este niño con sus agradecimiento y con su implicación para remar juntas y juntos… porque TODA 'LA TRIBU' EDUCA.


EQUIPO EDUCATIVO DEL CEIP EL PALMARILLO

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