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6 oct 2020

  • 6.10.20
A lo largo de mi vida me han llamado a partir de muchos apelativos. Unos cariñosos, otros no tanto; algunos definen mi personalidad y otros, mi estilo de vida. Todos los he aceptado e integrado en mi vida. Menos uno: artista. Para mí, el concepto "artista" es muy elevado, ya que considero que debería otorgarse a alguien por parte de diferentes generaciones que no han convivido en una misma época y, siempre, en función del tiempo transcurrido y de la utilidad de su obra. Por ello me gustaría compartir mi opinión y definir al artista de hoy en día y ver qué diferencias hay entre el arte y la artesanía.



El ser humano es, ante todo, comunicativo. Para ello, utiliza el lenguaje verbal, la expresión corporal, los códigos o los símbolos. Pero hay ciertas emociones y sentimientos que son imposibles de comunicar a partir de este tipo de lenguajes.

Ante esta necesidad de expresión nace el arte. Tal expresión, que no tiene palabras sino conceptos, se genera en lo más profundo del ser humano, ahondando en la persona como ser, como especie. Es aquí donde Kant recoge una de sus máximas al analizar el arte y la belleza: "Para que sea arte debe ser tan individual que se convierta en universal". ¿Pero cuándo es arte y cuándo es artesanía? ¿Cómo diferenciamos a un artista de un artesano? ¿Qué significa hoy ser artista?

Desde mi punto de visto, creo que hoy en día hay mucha confusión en torno a los conceptos de arte y artista. Para ilustrar con un ejemplo, os invito a hacer una búsqueda en Google escribiendo lo siguiente: "Artistas mayores de 50 años".

Como podéis comprobar, hasta la página 10 de resultados de búsqueda no aparece un listado de artistas “reales” que superan esa edad. El resto son un listado de famosos, actores y actrices que superan dicha edad. Es decir, en la sociedad actual, los límites del concepto de artista no están bien definidos y, de hecho, se confunde la fama con el arte.

El artista del siglo XXI ha dejado de hacer arte, de representar en obras sus emociones y que aquellas personas que se expongan a su obra se sientan atraídas por ella porque expresa aquello que siente y que no puede explicar con palabras.

El artista ha convertido su propia persona en la obra. Como bien dice la investigadora italobrasileña Claudia Giannetti, hemos dejado abandonada la visión neorromántica del artista, como un observador externo, un nómada, un voyeur, un creador autónomo y subjetivo: un purista intelectual, un excéntrico.

Ahora se va imponiendo la consciencia de su aportación, como un agente interno, que vive y trabaja en el contexto de su sociedad. El artista actual ya no tiene nada que ver con el de hace doscientos años. Ya no buscamos representar algo bello, sino provocar y comunicar de una manera personal una realidad o un sentimiento íntimo que, al mismo tiempo, te refleje a ti y al mundo una nueva forma de ver.

En consecuencia, pienso que el nuevo significado que va tomando el concepto de artista en la actualidad es mas próximo al de artesano que al de artista. Lo veremos en una próxima entrega de esta Anestesia ética.

DANY RUZ


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