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Elena Baglietto: “La vida me ha cambiado desde que decidí escribir e ilustrar mis propios cuentos”

Una caja llena de gatitos le cambió la vida de pronto a Elena Baglietto, una nazarena que dedicó su vida a su familia y a la peluquería que ostentaba en la avenida Carlos I de Dos Hermanas, pero que de pronto, y gracias al tiempo de confinamiento que conllevó la pandemia, se decidió a escribir y a ilustrar sus propios cuentos. ‘La caja de los gatitos’ es su primer libro, pero ya tiene terminado el segundo.


Pese a su apellido italiano, Elena nació en Dos Hermanas hace 41 años, pero, claro, siempre es pregunta obligada saber de dónde viene su primer apellido: Baglietto. “Este apellido procede de Nápoles. Un abuelo de mi padre vino a España a trabajar, se enamoró de una española y ya se quedó aquí”. Lo curioso es que pese a esa procedencia, Elena nunca ha estado en Nápoles. “Eso sí, algún día me gustaría ir”.

Tras los estudios primarios, Elena se decidió por estudiar peluquería, profesión que ha estado ejerciendo durante veinte años, la mayor parte de ellos en su propia peluquería, ‘Dúo’, que estaba en la Avenida Carlos I. Y decimos estaba porque la idea que le rondaba casi constantemente la cabeza después de tantos años de trabajo era “colgar el secador”, pero más por los problemas de salud que iban en aumento que por otro motivo. Hasta que encontró la escusa perfecta para dejarla “pese a que tenía clientas de toda la vida que eran ya como de mi familia”.

En 2020, como todos los españoles, se tuvo que confinar en casa con su familia, y Elena, que es madre de un niño y una niña, se encontró con lo que no había tenido hasta entonces: tiempo libre, que empezó a emplear en una de sus grandes pasiones: la ilustración y los cuentos. Y con esa pócima perfecta de tiempo libre y pequeñas historias nació el cuento ‘La caja de los gatitos’ que ahora desentraña en esta entrevista.

- Entonces, se puede decir que la pandemia te abrió otras ventanas.

- Eso es. Y la verdad es que esta ventana me encanta. A mí desde chica me ha gustado mucho la ilustración y siempre he tenido mucha imaginación. Empecé entonces a estudiar por mi cuenta ilustración, y, sobre todo, ilustración infantil, y durante el primer mes en el que todos estuvimos confinados, escribí este cuento en el que narro una historia en torno a unos gatitos que, curiosamente, luego casi se repitió en la vida real con un sobrino mío que ahora tiene 7 años de edad. Él quería un gatito, y tras ponerse en contacto con una protectora de animales, eligieron por fotos a un gatita blanca, pero cuando fueron a por ella, vieron que a su lado estaba también otra gatita pero de color negro. Mi sobrino preguntó si la negrita tenía casa, pero como le dijeron que no porque no la quería nadie, decidió llevarse a las dos. Esto me hizo que yo me interesara mucho más por los gatos negros.

- ¿Te consideras más ilustradora que escritora?

- Yo empecé ilustrando. Tengo dos hijos pequeños, a los que desde chico les he estado leyendo cuentos, y en algunas ocasiones me inventaba yo las historias. Fue entonces cuando me dije que por qué no escribía algo. Yo siempre he sido más de ciencia que de letras, de ahí que no me atreviera nunca a escribir historias porque pensaba que no sabría expresarlo, hasta que un día me propuse intentarlo para ver qué salía. Me puse a hacer un borrador, y la verdad es que hice el cuento en poco tiempo. Se lo leí a mis hijos y a mi marido, y como les gustó mucho, me animé entonces a darle forma y acompañarlo con mis ilustraciones. El caso es que cuando terminé la maqueta, la dejé parada. Eso fue en el año 2020. Pero buscando en internet, me encontré con una editorial especializada en la infancia, ‘Apuleyo Ediciones’, que invitaba a los lectores a enviar su historia, y me propuse hacerlo, porque me dije no tenía nada que perder. El caso es que en cuestión de pocas horas después de enviarlo, me llamaron de la editorial.

- ¿Y ya te propusieron publicarlo?

- Directamente. Yo me quedé de piedra. Y dije que sí, claro. Y ahí está mi cuento publicado.

- La verdad es que la pandemia te ha dado mucho sí.

- En mi caso, sí. Hay muchas personas que no pueden decir lo mismo, por desgracia, pero a mí me ha cambiado la vida para mejor, y con cosas además que me apasionan.

- Es de imaginar que después de este primer cuento ya publicado, no querrás quedarte aquí.

- Claro, porque ya tengo el segundo cuento hecho. Se trata de un cuento que sigue a este, de hecho los protagonistas son los mismos niños pero con tres años más. Se trata de un cuento que está más basado en mi vida personal, en concreto en el bullying, pero visto más desde el aspecto de quienes conocen casos de acoso y no hacen nada, que del que lo recibe o lo hace; es decir, es verlo desde el punto de vista de esas personas que ven un caso de bullying, para que sepan cómo afrontarlo y qué hacer. En este cuento he puesto a los acosadores como siluetas negras. Yo he sufrido bullying en el colegio toda mi vida porque era muy bajita, porque era gordita, porque tenía granos en la cara…, y en esos momentos más difíciles estaba siempre sola. Entonces, en el cuento describo cómo los amigos pueden ayudar a quien está recibiendo ese daño. El cuento se titula ‘¿Qué le pasa a Enzo?’ y espero publicarlo pronto.

- Tengo entendido que también has creado un juego de mesa. ¿En qué consiste?

- Yo soy muy friki, me gusta todo el mundo gamer y los juegos de mesa, y, efectivamente, he creado uno que se llama ‘La botica de la bruja’. Creo que es muy propio para jugar en casa tanto los niños como los mayores, porque es muy intuitivo y no hay que comerse mucho la cabeza con el juego, ya que los mismos colores te ayudan. Y consiste en un aquelarre de brujas. He creado ocho personajes diferentes de brujas, cada una con su poder, y cada jugador tiene tres recetas de pociones: la del amor, la de la suerte y la de la protección. Pero, claro, cada jugador necesita unos ingredientes para elaborar esas pociones, como el agua, el caldero... La cuestión es que tú ganes y que no te ganen las otras brujas, y para ello se lanzan ataques, conjuros y hasta a sus propios gatos. La verdad es que es divertido porque al mismo tiempo que estás intentando conseguir los ingredientes que necesitas, estás envenenando la poción del otro o quitándole ingredientes. Además, hay una carta que le gusta mucho a la gente que se llama ‘Envidiosa’, y que si la usas, le robas todo a otro jugador y te cambias literalmente con él. Allí donde lo he llevado ha gustado mucho y ya ha habido incluso quien me ha propuesto comprármelo, pero aún no puedo porque se trata aún de un prototipo. Pero cuando pueda, lo que quiero es sacarlo con una editorial o incluso por mi cuenta.

FRANCISCO GIL / ANDALUCÍA DIGITAL
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