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Fali del Valle: “Los jugadores han sido los principales protagonistas del ascenso de la UD Dos Hermanas”

Cuando se produjo esta entrevista, Fali del Valle mostraba un rostro que era fiel reflejo de la relajación que le había supuesto, después de una temporada muy complicada, lograr el título de campeón con la Unión Deportiva Dos Hermanas en el grupo de la Tercera Andaluza Sevilla, y, por tanto, conseguir el ascenso directo, algo que este joven técnico achaca de forma especial a sus jugadores.


Rafael del Valle Fernández es ‘Fali del Valle’ para todos los aficionados al fútbol desde que, como jugador, demostrara en todos los campos por los que pasó que era uno de esos delanteros que contaba con la gracia de saber hacer goles y, además, de todos los colores. Nacido en el Polígono Sur de Sevilla, es vecino de Dos Hermanas desde hace años. Y en esta ciudad se ha erigido recientemente como uno de sus grandes protagonistas al proclamarse campeón del Grupo 5 de la Tercera Andaluza Sevilla como técnico de la UD Dos Hermanas, y, por tanto, lograr el ascenso directo de categoría.

En esta entrevista, Fali del Valle habla de todo lo relacionado con este éxito deportivo, de su faceta como entrenador y del club que le ha dado la confianza, pero también de su etapa como futbolista.

- ¿Cómo fueron tus comienzos como futbolista?

- Todo empezó un día en el que un hombre de mi barrio, llamado Prudencio, y que llevaba la Peña Sevillista de La Oliva, me viera jugar al fútbol con mis amigos en una plazoleta. Recuerdo que me llamó y me dijo que me fuera a jugar en el equipo de su Peña. Yo tenía por entonces 8 añitos. Luego, de allí me fui al Híspalis, donde hice dos temporadas espectaculares a nivel goleador, y al poco tiempo acabé firmando con el Sevilla F.C., donde estuve cinco años.

- ¿Siempre jugaste de delantero centro?

- Siempre, aunque hubo ocasiones en las que me pusieron en el centro del campo o incluso de lateral derecho; que, por cierto, un año fui máximo goleador del equipo jugando precisamente como lateral derecho, porque, al final, el gol lo tiene uno siempre en la cabeza.

- ¿Cómo te fue en el Sevilla F.C.?

- Me fue bien, la verdad, porque fue donde cogí muchos conceptos en ámbitos incluso como el de la educación deportiva. Allí estuve hasta cadete. Luego pasé por equipos de Montequinto, donde yo vivía, y fue después cuando ya di el salto al Nervión en División de Honor juvenil, donde marqué 21 goles. A partir de ahí empezó ya mi trayectoria como sénior. De allí pasé al filial del Xerez Deportivo, en Tercera División, y luego por equipos como el Coria, Cabecense, Utrera, Dos Hermanas, en el año que estuvo en Tercera División; San Juan, Nervión otra vez, de nuevo varios años en el Dos Hermanas, y, luego ya al final, con El Viso, Morón y Bellavista, que fue donde terminó mi carrera.

- Pese a tus cualidades como goleador, está claro que triunfar en el fútbol no es nada fácil.

- Es muy complicado, porque se tienen que dar muchos factores: estar en el lugar idóneo, en el momento adecuado, que el entrenador le dé por ti, tener un padrino como aquel que dice…, pero dentro de lo que cabe, la verdad es que estoy muy contento con la carrera que he llevado. Siempre he estado en el sitio que he querido y, lo más importante, es que he hecho muchas amistades en el mundo del fútbol.

- Esa habilidad especial que tú tenías para el gol, ¿es algo innato?

- Totalmente innato. Hay cosas que recuerdo y otras que no, pero cuando tenía 7, 8 o 9 años no se me olvida que mi padre ya decía que yo hacía unos goles que eran algo fuera de lo común. Pero el caso es yo no hacía absolutamente nada, lo único era que yo veía la portería y chutaba. Es verdad que hay capacidades que son entrenables, pero hay otras que son innatas.

- Y siendo tan caro el gol, ¿no tuviste la oportunidad de probar con algún equipo más importante?

- La oportunidad, dentro de lo que pude, fue en el Xerez, pero yo era muy joven, tenía unos 18 años, y pese a que tuve la oportunidad de debutar con el primer equipo en Segunda División, el caso es que había una plantilla con un nivel muy alto y yo la verdad es que estaba todavía muy verde.

- Una vez retirado del fútbol activo, ¿qué haces?

- Pues empezar en seguida con una etapa de dos años que estuve como director deportivo en el Ciudad Jardín C.F. Pero, como a mí me gustaba estar cercano al entrenador y a los jugadores, empecé también a ayudar al cuerpo técnico, lo que me hizo luego ya dar el salto y entrar como segundo entrenador en la Rociera de Liga Nacional, y, al año siguiente, como primer entrenador de este mismo equipo. Y ya fue luego cuando llegué a la Unión Deportiva, donde llevo ya dos años como primer entrenador del equipo sénior.

- Ser entrenador es algo que también te motiva, ¿no?

- En su día no me lo planteaba. Era algo que me llamaba la atención, pero miraba más hacia aspectos como la dirección deportiva, tener contactos, ver jugadores y confeccionar plantillas. Pero cuando probé como entrenador, me gustó bastante y me fui preparando. Me saqué el nivel 1, luego el 2, y ahora es algo que me apasiona bastante, casi al mismo nivel o incluso más que cuando jugaba.

- Tanto que te gustaría desarrollarte como técnico.

- Yo ahora mismo estoy empezando, con mucha ilusión, con mucho trabajo, aprendiendo cada día de otros entrenadores, de mis jugadores…, pero uno no se pone nunca metas, sino ir alcanzado objetivos, y, sobre todo, formarme y que mi crecimiento sea personal. Y, a partir de ahí, donde tengamos que estar.

- ¿Cómo fue tu primer año con la Unión Deportiva?

- Yo entré en los últimos tres meses de competición de hace tres temporadas con el objetivo de conocer el club, que ellos me conocieran a mí, a la plantilla y hacer como una especie de pretemporada de cara al año siguiente. Y ese primer año en el que hago ya la temporada entera, conseguimos quedar terceros y la posibilidad de disputar los play off de ascenso, aunque caímos al final contra el Gines en la tanda de penaltis. La verdad es que hicimos una temporada muy bonita.

- De ese primer año a la actual, ¿ha cambiado mucho la plantilla?

- En torno al treinta o cuarenta por ciento más o menos, pero la mayoría sí continuaron, que es algo que se agradece, porque ves que la gente está contenta y a gusto. Y que apostaran por mí otro año más, me llenó mucho.

- ¿Ese treinta o cuarenta por ciento ayudó a mejorar el equipo?

- Sí, porque sobre todo es que llegaron jugadores para posiciones que realmente necesitábamos mejorar. El año pasado teníamos un equipo muy compacto defensivamente hablando, pero ofensivamente nos faltaba un plus, y llegaron jugadores que sí se lo han dado. Y la verdad es que se ha notado, hasta el punto de que hemos sido el equipo más goleador de la categoría.

- Y con ese pequeño currículum de director técnico, ¿tuviste también alguna culpa de que vinieran esos futbolistas que aportaron ese plus que faltaba?

- Los futbolistas fueron todos llamados por mí y el equipo lo confeccioné yo. Aquí no hay una figura de director deportivo, sino que el entrenador es como si fuera el mánager en relación con el primer equipo, que es del que yo me encargo. Y hacemos los fichajes, las planificaciones, los entrenamientos…

- ¿Cómo ha sido esta temporada?

- La de este año ha sido bastante larga, entre otras cosas porque nos pusimos primeros desde el inicio y no hemos soltado ese primer puesto en ningún momento. Después del mal sabor de boca que nos quedó el año pasado, teníamos claro que nuestro objetivo era quedar primeros. Y lo que hemos hecho no ha sido nada fácil, contando además con que hasta la última jornada no se finiquitó el ascenso. Ha sido largo, pero también bonito. Y si al final se cumple el objetivo, pues bienvenido sea.

- ¿Cuál ha sido el secreto de este éxito?

- El secreto es que todo esto se viene cocinando desde hace varios años. Esto no es una cosa que haya sido sólo de esta temporada. Para empezar, esta directiva, con su presidente, Rafael Lara, al frente, es muy fuerte; es la persona que apostó por mí, junto con su hermano, que es quien lleva la coordinación del club, y todo se fue cocinando desde ahí, confeccionando con tiempo un cuerpo técnico bastante competente. Y, a partir de ahí, los principales protagonistas y los que han dado el salto de calidad al club han sido los jugadores, que son los que han apostado por estar aquí y dar al club el salto de calidad que se necesitaba. Ellos han sido los que han dado el paso, porque aquí no se les ha dado nada económico, sino que lo único que se les ha hecho es tratarlos bien y que lo que se les prometió, se les ha dado. Y pienso que los jugadores están bastante contentos de estar aquí. La Unión Deportiva era un equipo que en años anteriores quedaba siempre entre los tres, cuatro o cinco últimos, y con jugadores que venían de otros equipos de Dos Hermanas. Sin embargo, he tenido la suerte de poder elegir jugadores, y eso ha sido, sobre todo, por la predisposición que mostraron.

- En tu época de futbolista, entrenabas, jugabas y a otra cosa, pero ¿cómo es tu vida ahora como entrenador?

- Ahora es estar metido en esto las 24 horas, los siete días de la semana y los 365 días del año. Yo digo muchas veces que los jugadores deberían ser antes entrenadores para que comprendieran también mucho lo que es esta faceta. En esto no se desconecta. Es más, hemos terminado hace nada y ya se está pensando en el año que viene. No se para, la verdad. Es una profesión muy sacrificada y, además, poco reconocida, porque cuando las cosas van mal se centran las culpas en el entrenador, y cuando van bien, es mérito de todos. Mi opinión personal, vaya todo bien, regular o mal, es que el entrenador tiene una parte de culpa tremenda, pero que el 80% del protagonismo es para los futbolistas, y este año ha salido la cosa bien gracias a ellos, a su actitud y a su predisposición.

- Está claro, pero insisto en que el papel del entrenador es tremendamente importante, tanto desde el punto de vista técnico como psicológico.

- Sin duda. La parte más difícil del entrenador es la gestión del grupo, que todo el mundo esté contento, que estén enchufados, que vengan con ganas a entrenar. Nosotros, al fin y al cabo, lo que hacemos aquí es darles mucha seriedad al trabajo, mucha disciplina, que los jugadores vayan mejorando cada día y que se vayan contentos a su casa. Nosotros somos un equipo de barrio, y, por tanto, somos un equipo humilde, de forma que lo que hemos conseguido ha sido por el trabajo diario que se ha realizado.

- La temporada acaba de terminar, pero es de imaginar que ya estarás pensando en la siguiente, que será además en una nueva categoría.

- A día de hoy, estoy desconectándome poco a poco de todo lo que ha sido la temporada. Lo que quiero ahora es resetearme un poco, porque todavía no nos ha dado tiempo a sentarnos para planificar la próxima temporada. Mi principal idea es continuar aquí, porque es un sitio donde estoy muy contento, aunque en el fútbol todo puede pasar.

- Tienes claro entonces de que vas a seguir, que no te han ‘tocado’ ni nada.

- A día de hoy, no.

- En cualquier caso, lo que sí te gustaría seguir en el mundo del fútbol como entrenador, ¿no?

- Sí. Es algo que me apasiona bastante, y para ello me estoy preparando y formando cada día, para mejorar y llegar lo más alto posible.

- ¿Se puede hablar de jugadores concretos que hayan destacado de forma especial o eres de los que prefieres hablar del grupo?

- Nunca individualizo, ni para bien ni para mal, porque la clave de este equipo y en este club es la humildad y el trabajo que hacen diariamente todos los jugadores. Y, como te he dicho, ellos han sido los principales protagonistas de que el club haya hecho esta temporada. Ellos son los que dieron el paso de querer estar aquí, algo que no era fácil, y gracias a los jugadores que han venido en estos dos años, el club está donde está. No puedo hablar de jugadores en concreto, porque cuando vas primero desde la jornada inicial, eso es porque hay mucho trabajo por detrás de todos los jugadores. Y, después, me he sentido muy arropado por la directiva, por mi cuerpo técnico y, sobre todo, por mis capitanes, que me han ayudado mucho a hacer el trabajo sucio dentro de la plantilla. El equipo tiene dos jugadores por debajo de los 25 años de edad, y el grueso fuerte es de 32 a 40 años. Ahí es donde nosotros nos movemos, con un equipo veterano que quiere disfrutar del fútbol en sus últimos años como jugadores. Ellos tienen mucho fútbol y me han ayudado muchísimo.

- ¿Temisteis en algún momento que se os pudiera ir el título?

- Es verdad que hemos estado incluso a un punto de nuestro inmediato seguidor, el Tinte de Utrera, que nos ganó en casa. En ese momento, el equipo tuvo una relajación, que es lo que nos hizo perder el colchón que teníamos, pero a raíz de ese pinchazo, el equipo dio un cambio, y, salvo un empate, todo lo demás fueron ya victorias. Yo, la verdad, es que no dudé en ningún momento de que lo conseguiríamos, porque veía a mis jugadores entrenar y me decía que era imposible que se nos escapara el campeonato porque no creía que un equipo trabajara más que nosotros. Está claro que nuestro objetivo era el ascenso, pero tampoco era una obsesión ni una obligación porque económica o presupuestariamente tuviéramos el más alto de la categoría, ni mucho menos. Era más una ambición propia de terminar la temporada con una guinda que otra cosa.

- Una vez que ya se materializó el ascenso directo, ¿cuál fue tu estado mental?

- De mucha relajación, de que por fin nos habíamos quitado un peso de encima. Es verdad que el último partido, en el campo de Los Palacios, no fue muy competido, porque quedamos 1-6, donde además nos pusimos pronto con todo a favor, de forma que era algo que se veía venir, lo que hizo que nos diera más tiempo para asimilarlo. Pero la verdad es que, a día de hoy, es la tranquilidad lo que se ha apoderado de mí después de tanto sufrimiento, tanto sacrificio y tanto trabajo.

FRANCISCO GIL / ANDALUCÍA DIGITAL
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