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Confieso que he vivido

Nada más el título ya es sugerente. ¿Cuántos de nosotros, estando en el final de nuestros días, no nos gustaría poder decir que hemos vivido, que la vida no nos ha pasado por encima sin darnos cuenta, sin ser conscientes de nuestro paso por este bello planeta?

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Quien pudo decirlo fue Pablo Neruda, el autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, el poeta de la sensualidad. Basta recordar el comienzo de uno de sus poemas “Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, te pareces al mundo en tu actitud de entrega. Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar el hijo de la tierra”. Leyéndolo podemos saber que él vivió; que él sintió.

Su vida estuvo llena de claroscuros, como la de la mayoría de nosotros. Una existencia rica en experiencias: vivió en muchos países, conoció a líderes admirados y odiados y, sobre todo, soñó con un mundo mejor.

Militante de izquierdas hasta el final, creyó en el fin de las injusticias. También fue consciente de las limitaciones del comunismo y de la manipulación que se hizo del mismo en países como Rusia y China, aunque si hubiera vivido la caída del telón de acero, su visión hubiera sido aún más real.

En la década de los sesenta y los setenta, ser comunista era creer en la democracia, en el fin de las desigualdades sociales. Eso también ocurrió en España: muchos militaron luchando por la libertad, sin que creyeran a pies juntillas en las ideas del comunismo, que si bien son buenas, como las del Evangelio, difícilmente se pueden llevar a la práctica en grandes poblaciones.

En este libro no vamos a encontrar a un Pablo intimista: para eso creo que es mejor leer su poesía. Lo que nos ofrece es una parte de su biografía que tiene que ver con su vida pública y con su vida como escritor. No nos habla de sentimientos amorosos y, lo que más me llama la atención, es que no hace ninguna referencia a la muerte de su hija Malva, con lo duro que es para un padre perder a su hijita de tan sólo 9 años.

Él no fue profeta en su tierra. De hecho, cuando estuve en Chile, me encontré con mucha gente que no lo apreciaba, no sentían el orgullo de tener un premio Nobel entre sus paisanos. Si bien he de decir que eso fue hace unos siete años, cuando me encontré un país cerrado, de mentalidad estrecha –como refleja Isabel Allende en algunos de sus escritos-, en el que muchos preferían el yugo de la dictadura. Sin embargo, este autor es conocido y valorado en el resto del mundo.

En honor a la realidad, he de decir que fue el viaje más bonito que he hecho nunca. La Patagonia chilena es una especie de paraíso donde la meditación se da de forma natural, porque sólo hay que dejarse llevar por las sensaciones que tanta belleza impregnan nuestra alma. Uno se siente pequeño, pero no minimizado, y siente cómo la energía de la tierra te abriga.

Para leer este libro, y si no tienes la suerte de estar en la playa, yo recomendaría el disco de Mediterráneo de Joan Manuel Serrat. Tienen en común la época y las ganas de libertad con las que abrazaban al planeta.



Ficha literaria

Título: Confieso que he vivido.
Autor: Pablo Neruda.
Género: Memorias.
Título original: Confieso que he vivido.
Fecha de publicación: 1974.
Editorial: Seix Barral.
ISBN: 978-84-32208188.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN
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