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Mi amor por Dos Hermanas

Dos Hermanas Diario Digital se hace eco en su Buzón del Lector de este artículo remitido por el escritor y académico Daniel Pineda Novo, quien lleva a Dos Hermanas en el corazón y al que sólo le faltó haber nacido nazareno. Si desea participar en esta sección, puede enviar un e-mail a doshermanasdiariodigital@gmail.com exponiendo su queja, comentario o sugerencia. Si lo desea, puede acompañarla también de alguna fotografía.

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Querer a las personas o a una ciudad es algo que sale de dentro del alma… Yo amo a Dos Hermanas casi desde niño, pues podía haber nacido en esta población, ya que el recordado Dr. Don Juan Manuel Lara, autor del ameno libro De la vida médica rural, amigo entrañable de mi padre, el Dr. Don Ángel Pineda de la Carrera, le animaba, constantemente, por cartas y por teléfono, para que se quedase de médico en Dos Hermanas, pero ya mi padre había ganado la plaza de Coria del Río, además de ayudar a mi abuelo, Don Ángel Pineda Gil, médico titular de La Puebla del Río. Por ello nací a orillas del Guadalquivir…

Pero el interés por Dos Hermanas se me agudizó ya en el Bachillerato, cuando comencé a escribir mi libro Historia de la Villa de Coria del Río (1968), y realicé un estudio sobre la cercana y medieval Torre de los Herberos, atravesando la barca por el Guadalquivir, para inspeccionar el terreno y hacer fotografías.

Y comencé a colaborar en la Revista “Romería de Valme”, con Salvador Arribas, al que conocí en casa de mi maestro Don Santiago Montoto, en 1968, publicando ya, en el número de Octubre de este mismo año (que lucía una bellísima portada-composición, del fotógrafo Juan “Haretón”) y en los de las dos ediciones siguientes. A través de Don Santiago conoció Salvador Arribas al gran poeta Joaquín Romero Murube; fuimos juntos al Alcázar a saludarle, con una tarjeta de Don Santiago. Romero Murube, tras la insistencia de S. Arribas, a las que presentaba sus diplomáticas negativas, pronunció, por fin, con sentimiento, el ansiado Pregón, el domingo 12 de Octubre de 1969, en el “Salón Español”, al que asistí con mi maestro. (Por cierto, llovió en la Romería de 1969, a la que acudí, como romero, hasta la ermita de Cuarto, pues esta populosa romería, en el dorado Octubre, la he “vivido”, en diversas ocasiones)...

Tras la muerte de Salvador Arribas, le propuse al entonces hermano mayor de Valme, Manolo Moreno, con el que me entrevisté en la empresa “Finanzauto”, hacerme cargo de la Revista, pero no tuve suerte… Mas, mi vinculación, mi amor por Dos Hermanas no iba a terminar aquí, sino que fue “in crescendo”, como en la ópera, gracias a mi amistad entrañable con el admirado investigador y Cronista Oficial, Don Pedro Sánchez Núñez que, amablemente, me invitó a colaborar en la magnífica “Revista de Feria”, que edita anualmente el Ayuntamiento, y en ella colaboré desde que él llego a esta ciudad en 1969, hasta hoy. Y en cuyas páginas he reflejado no sólo mi sentir poético, anticipando composiciones de algunos de mis poemarios, como Bajo la Piel del Amor (1979), Surcos del Aljarafe (1983 ) o Sevilla de Luz Desnuda (1985), sino artículos sobre la historia local, entre otros, el titulado “Dos Hermanas entre la Historia y la Poesía”, en 1972, “el primer artículo publicado con notas a pie de página”, como bien destaca el profesor Don Antonio J. López en su excelente libro La Revista de Feria de Dos Hermanas (1924-2011), donde reseña, además, otros artículos míos como “Dos Hermanas en la Poesía”, en 1975; “El Beaterio del Smo. Sacramento de la Hermanas Trinitarias de Sto. Domingo”, en 1979; “Noticias Históricas de Dos Hermanas”, en 1980, o “La Virgen de los poetas”, en 2011, entre otros.

Además, he pronunciado varias conferencias y he dedicado a esta ciudad varios libros de investigación: Dos Hermanas en la Obra de “Fernán Caballero”(1977); Antonia Díaz en Dos Hermanas (1992); La Iglesia en Dos Hermanas en la primera mitad del siglo XVIII (2000), y La Flor del Alba (Poemario a la Virgen de Valme), editado en 2010, por la Asociación Cultural “La Plazoleta de Valme”, que dirigen, con ilusión y celo, tres jóvenes nazarenos: Hugo Santos Gil, Rafael M. López Márquez y Álvaro Cueli Caro. Además, por mi afición al flamenco, tengo terminado un estudio biográfico-crítico –aún inédito- del notable cantaor nazareno, Manuel Pavón Varela (1883-1957), discípulo del genial Don Antonio Chacón.

Y me vinculé aún más a Dos Hermanas a través de viejas y nuevas amistades, como mi reencuentro con el admirado pintor Antonio Milla, siempre afectuoso, o con Don Miguel Gil Pachón, tan caballeroso y amante de la cultura, concejal que fue en la Alcaldía de don Manuel Rivero Monterior. Vinculación con Dos Hermanas más intensa en la época del gran alcalde Don Francisco Toscano, pues yo era buen amigo y compañero universitario de sus hermanas. Y amistad que se mantiene con otros miembros de la corporación municipal, tan amables siempre conmigo, como el competente, eficaz y culto José González Luque; el inquieto y entusiasta José Román Castro; el cordial y trabajador Antonio Morán, que tanto me ayudó a localizar antiguos legajos en el viejo Archivo municipal, que hoy dirige la eficaz funcionaria Concha Salguero. Sin olvidarme del admirado profesor Antonio J. López, que tantas veces me ha orientado en el archivo parroquial, además del periodista y compañero David Hidalgo Paniagua y los popularísimos Antonio y Rafael, "Los del Río”, que han llevado las sevillanas y las rumbas por medio mundo… “Amistad verdadera, claro espejo/ en donde la ilusión se mira”, como diría el inmenso Don Antonio Machado.

Amo a Dos Hermanas con el corazón; son muchas las vivencias, las emociones y los recuerdos grabados dentro de mí, desde hace más de cuarenta años; visitar su parroquia y la “Cueva” de Santa Ana de la mano del buen párroco Don Lorenzo Nieto; recrearnos en sus barrocas haciendas; pasear por sus antiguas calles -siento el calor y la amistad cuando me saludan o me dan la mano sus habitantes-; sentarme en “La Plaza de los Jardines”, hoy, Plaza de la Constitución, ante el remozado Ayuntamiento (con el recuerdo de Don Juan Talavera y Don Antonio Delgado Roig, que también intervino en la reconstrucción de la parroquia de Santa María Magdalena, tras las revueltas de la guerra incivil); corregir pruebas de mi libro, con Miguel Rubio y el veterano Fernando, en la antigua imprenta Rublán, cercana al antiguo mercado de abastos, en la actual Calle Romera, o gozar, plácidamente, del sol primaveral, en el Parque de La Alquería, o tomar unas copas de manzanilla, con el entrañable Pepe Collantes de Terán, hablando de Flamenco, en la vieja tabernita “Pipiola”, junto a la desaparecida Hacienda de La Mina Grande, donde vivió y murió el legendario cantaor Juan Talega…

Hoy Dos Hermanas es una espléndida Ciudad -con mayúsculas-, con ciento treinta y dos mil habitantes, plena de actividad, de dinamismo y trabajo, donde gracias a muchos espíritus selectos se conserva esa pasión por la Cultura, que se difunde en numerosas actividades, centradas en “La Almona”, en su “Teatro Español”, hoy, dedicado al insigne músico Juan Rodríguez Romero, y en su Biblioteca Pública de Montequinto, centro cultural de primer orden, con magníficas instalaciones, y que está dedicado al novelista Miguel Delibes…Sin olvidarnos de ese rito anual, que es la presentación de la “Revista”, que nos convoca a todos los colaboradores e interesados en la cultura en plena canícula veraniega.

Mi amor y mi gratitud siguen fieles y profundos por Dos Hermanas, esa Ciudad “Antigua Villa de acendrada Historia,/ forjada al Sur en cálidas mañanas,/ hoy, ciudad floreciente, Dos Hermanas,/ que guarda del pasado fiel memoria…”. Yo sigo fiel a este amor por una tierra que me abrió su corazón y me ha engrandecido el alma.

DANIEL PINEDA NOVO
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