:::: MENU ::::

20 oct 2020

  • 20.10.20
En la sociedad actual, los límites de concepto "artista" no están bien definidos, pues se confunde la fama con el arte, como vimos en el anterior artículo. Por eso ahora me gustaría compartir con vosotros mi visión sobre el arte y el concepto de "artista".

Estamos en un momento de la humanidad en el que muchos conceptos necesitan ser reformulados para que su significado coincida con la utilidad práctica. Y en el caso de los límites tan difusos del arte, tenemos que detenernos y reflexionar sobre este concepto, para poder diferenciar bien la artesanía del arte, el artesano del artista. 

Para mí es muy importante diferenciar el arte de la artesanía. En ambos casos hablamos de objetos creados, manufacturados y/o editados por el ser humano. Y para que sea arte, antes ha tenido que ser artesanía. La principal diferencia es la utilidad temporal que tiene la obra. 

Me explico: cuando un carpintero realiza un mueble con una manufactura precisa y detallada, no lo vemos como una obra de arte sino como una obra de artesanía. Lo concebimos como un objeto que tiene una utilidad concreta, realizada con las técnicas, herramientas y diseños que impera en ese momento. 

Estéticamente nos puede agradar más o menos, pero sobre todo valoramos la utilidad práctica de dicho objeto. Al adquirirlo, sabemos que es una obra de artesanía y que lo compramos por una necesidad concreta. Dicho con otras palabras: una obra de artesanía es un objeto que es útil y satisface la necesidad de una o varias personas en una franja temporal concreta.

Si este mismo mueble, hecho con unas técnicas y diseños propios de una época, sigue siendo útil a las generaciones venideras, este mismo objeto se convierte en arte. El valor temporal y la utilidad a lo largo de los siglos y generaciones es lo que convierte la artesanía en arte. 

Esta definición quizás sea difícil identificarla en un simple mueble de un carpintero. Por eso os voy a poner otro ejemplo, quizás un poco mas ilustrativo. Todos conocemos a unos de los grupos españoles referentes en el pop de la primera década del siglo XXI: El Canto del Loco. Este grupo puso voz a toda una generación adolescente, pues recogía las preocupaciones, motivaciones y sentimientos de muchos jóvenes y las convertía en canciones. En su momento fue realmente útil para estos jóvenes, ya que el grupo convertía sus emociones en música y palabras. 

Con el paso del tiempo, estos mismos jóvenes pasaron a edad adulta y han venido nuevas generaciones. Los que ahora son adultos, miran hacia atrás y ven esas canciones como himnos de una época pasada pero no se ven ya representados en sus letras. 

Y los nuevos jóvenes se sienten ahora identificados con otros referentes musicales que conectan con los problemas y sentimientos que los jóvenes tienen hoy. Por tanto, El Canto del Loco es un grupo generacional, que fue útil en una franja de tiempo concreta a un grupo de personas en concreto. No valoro si el grupo fue bueno o malo: solo la utilidad de su obra. Y la utilidad, como ya hemos visto, ha sido finita. El Canto del Loco fue un grupo totalmente generacional, como otros tantos. Sus canciones, como ocurre con las obras de la Movida madrileña, sirven de recuerdo de una época. Nada más. Por lo tanto, la obra de El Canto del Loco sería, según esta lógica de pensamiento, puramente artesanal. 

En cambio, si tomamos como ejemplo a The Beatles, vemos que este grupo sí ha trascendido a la generación del momento y sigue dando voz a los problemas y emociones de las distintas generaciones. Técnica y estéticamente ha podido haber grupos y músicos mucho mejores que ellos, pero no han pasado de generación en generación porque su obra no es útil ni atemporal: satisface unas necesidades y a unos individuos en concreto, en una franja de tiempo concreta.

¿Qué quiero decir con todo esto? Simplemente que el hecho de hacer música, o un vídeo, o un cuadro, o una escultura, o un poema no te convierte automáticamente en artista: te hace ser artesano y, como tal, satisfaces una necesidad en especial: ya sea la tuya o la de cualquier persona que se exponga a tu obra Pero, eso sí, únicamente en una franja de tiempo en concreto. 

Para que esa misma obra de artesanía se convierta en arte tendrá que seguir siendo útil en el tiempo a diferentes generaciones futuras. Por tanto, una persona que se autodenomine "artista", está pecando desde mi modesto punto de vista de vanidad y de soberbia. Porque deberá ser el tiempo y los que vengan detrás los que determinen si, en efecto, eso era arte o no. Y si no, echemos la vista atrás y veamos qué pasó con Vincent Van Gogh.

DANY RUZ

DEPORTES - DOS HERMANAS DIARIO DIGITAL

FIRMAS
Dos Hermanas Diario Digital te escucha Escríbenos