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Casimiro Rivas Cordero, una vida entregada a Dos Hermanas

Dos Hermanas se encuentra este lunes de luto. Ha fallecido uno de sus hijos ilustres, Casimiro Rivas Cordero, un nazareno muy destacado y muy querido por todos en la ciudad. Con motivo de esta triste noticia, su nieto, Tomás Muriel, ha querido compartir una pequeña semblanza sobre su figura, que se reproduce a continuación.


La vida de Casimiro Rivas Cordero (Dos Hermanas, 22 de julio de 1942 – 18 de septiembre de 2023) queda resumida en su ex –libris, ese particular ‘escudo de armas’ que da la bienvenida al lector en cada uno de los más de 3.000 volúmenes que conforman su biblioteca. Una suerte de heráldica propia, única e intransferible, y en la que se refleja cuáles han sido algunos de los pilares de su vida. Como si del proscenio de un teatro se tratara, aparece un escenario en el que se distingue en primer término la concha que ocupaban antiguamente los apuntadores, y tras ésta, varios libros apilados, un tintero con una pluma, una estrella de David, así como un gran fondo de escenario –la escenografía donde todo se desarrolla- ocupada en su totalidad por la estampa de la fuente de la plaza de los Jardines y la parroquia de Santa María Magdalena, uno de los iconos distintivos de la ciudad de Dos Hermanas.

Teatro, literatura, el mundo de las hermandades –representado mediante el distintivo de la que ha sido su corporación de referencia, la Estrella- así como su propia ciudad natal, que lo condensa todo. Un clarificador ‘Por y para Dos Hermanas’ que ha marcado la vida de este nazareno.

Desde muy temprana edad evidenció la entrega por su tierra y, en especial, por sus gentes. Con apenas 15 años -y compatibilizándolo con sus estudios-, ya aprendía todos los entresijos del mundo de la medicina en la consulta del doctor Juan José López Gómez ‘Chamorro’ y era fácil verlo recorrer, a pie o en bicicleta, por las calles y caminos de la Dos Hermanas de los años 50 para prestar servicio de lo que hoy se conocería como técnico en Enfermería. Un buen número de veces desempeñaba su trabajo de forma altruista, dado que a las familias a las que visitaba apenas tenían para alimentar a su prole.

A medida que transcurría su juventud la implicación de Casimiro Rivas en el devenir de su tierra aumentaba. En especial, proyectaba su labor desde su hermandad de la Estrella, de la que sería hermano mayor a principio de los años 80, desde la que focalizó entre la década de los 50 y 60 una ingente labor cultural a través del grupo de teatro ‘Estrella’ del que fue fundador. Se iniciaba entonces una estrecha colaboración entre Rivas, José María Gómez Sánchez y Miguel Gil Pachón, figuras igualmente destacadas de nuestra ciudad y vinculadas a la cofradía del Domingo de Ramos. Durante toda su vida, los tres mantuvieron lazos de profunda amistad y admiración mutua.

Aunque la etapa de mayor productividad de este nazareno entronca con sus años de madurez con los que llega hasta nuestros días. Ya fuera desde su faceta profesional como ATS-DUE del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla (donde impulsó la creación del servicio pionero de información y atención al usuario del complejo sanitario Infantil) o desde las distintas áreas que abordaba desde su profundo ‘nazarenismo’. Así, ahondó en su faceta literaria –iniciada en la juventud- con la publicación de numerosos artículos en revistas de diversa índole –tales como la de Feria de Dos Hermanas, en la que ha continuado colaborando hasta hace escasos años– o de libros, entre los que destaca su ‘Crónicas sencillas de la gente corriente. Dos Hermanas 1940-1960’, premiado por el extinto concurso de Monografías del Ayuntamiento de Dos Hermanas y del que se han editado dos ediciones, así como su aplaudida ‘Dos Hermanas en blanco y negro’ en los que se aúna texto y un profuso material fotográfico de la vida cotidiana de la localidad nazarena desde finales del siglo XIX hasta inicio de la década de los 70.

En estos años tampoco dejó de lado su vena teatral. De ello da buena cuenta el estreno, en 1996, del ‘tótem’ de su creación dramática: ‘Todavía quedan estrellas’, una obra en la que retrata la desestructuración familiar a causa del efecto del mundo de las drogas pero en la que se establece que siempre queda un mínimo resquicio para la esperanza.

La creatividad de Casimiro Rivas también ha quedado plasmada en las numerosas conferencias y pregones que ha ofrecido a lo largo de los años, entre los que destacan, en el caso de estos últimos, el de Reyes Magos de 1982, el de Semana Santa de Dos Hermanas de 1984 –el primero organizado por el Consejo de Hermandades local, institución de la que fue también fundador–, el de Valme de 1987 o el de Navidad de 1993.

Precisamente esta última festividad ha marcado desde su infancia una profunda huella en la labor de este vecino de Dos Hermanas. Impulsor de la Asociación de Belenistas de Sevilla, ha sido el único nazareno que ha ofrecido el pregón navideño de la capital hispalense. Asimismo, y como dato anecdótico, fue la primera persona que instaló un árbol de Navidad en Dos Hermanas, allá por los años 50, a semejanza de los que aparecían en los grandes largometrajes de la época y que denotan igualmente la profunda admiración que desde su infancia siente Casimiro Rivas por el mundo del cine y que alcanzó su cota máxima con su designación –con apenas 18 años– como responsable de las salas de proyecciones repartidas por Dos Hermanas en la década de los 60.

Y de la época dorada de las estrellas de Hollywood a una en concreto que brilló con luz propia desde las ondas hertzianas para toda Dos Hermanas: Radio Estrella, uno de los medios de comunicación locales más recordados y seguidos hasta la época, y que consagró la figura de Rivas Cordero como gran comunicador dada la difusión y la acogida de algunos de los espacios presentados por él mismo como ‘Pasión Nazarena’ o ‘Café nostálgico’.

Aunque si por algo ha destacado este nazareno de pro ha sido por su implicación en el mundo de la formación impartida desde el seno de las hermandades y cofradías, en especial, el de su querida ‘Borriquita’, entendida esa pedagogía en valores cristianos y cofrades como uno de los pilares, junto con la caridad, que sustentan la labor crucial de las corporaciones de penitencia, gloria y sacramental de esta tierra. Con el aval de centenares de jóvenes y adultos que han formado parte de los planes formativos diseñados por él mismo, su propuesta ha sido aplaudida e imitada por hermandades de toda Andalucía. Aparte de a la cofradía de la calle Melliza, Rivas también ha formado parte de las hermandades de Santo Entierro -donde ostentaba uno de los números más bajos de su nómina-, Valme, Santa Ana y Sacramental de Santa María Magdalena.

Como prueba de gratitud a su constante y abnegada entrega a su ciudad, el Pleno del Ayuntamiento de Dos Hermanas acordó en 2013 rotular con el nombre de Casimiro Rivas una de las nuevas avenidas de la ciudad, que se localiza en la zona de expansión denominada como Polígono Aceitunero.


TOMÁS MURIEL
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