Dicen que cuando estás entretenido, el tiempo transcurre a un ritmo más rápido. ¿Quién se acuerda ya de Juan Marín, hoy presidente del Consejo Económico y Social de Andalucía? ¿Quién se acuerda del cadáver de Ciudadanos, abandonado que está en la cuneta de la Historia? Solo hace cuatro años que Marín dejó de ser vicepresidente de la Junta de Andalucía.
Sí, es cierto. Dista una legislatura desde que acabara el primer Gobierno andaluz sin socialistas de por medio. ¿No tenéis la impresión de que han pasado décadas? Sin duda, parte de la responsabilidad de esta percepción es el circo en que el sanchismo ha convertido la política. Entre sus casos de corrupción, sus salidas dramáticas y, como ha sido siempre, el arrastre que supone la polémica del día, no nos queda tiempo para aburrirnos. O sí, pero en otro sentido.
Parece ya lejano aquello de que los andaluces no sabemos contar. Ahora lo hemos cambiado por lo de que nos levantaremos del sofá. Como siempre, los listos del norte metiendo la pata, mientras que los del sur se esfuerzan en aguantar el chaparrón.
Tenemos unas elecciones complicadas y, a la vez, bien simples. Todo lo que no sea una mayoría absoluta de Juan Manuel Moreno nos aboca a la inestabilidad política o, al menos, al ruido permanente. Si le toca gobernar con Vox o con su apoyo, por un lado tendremos que aguantar las propuestas salidas de tono del grupo ultra y, por el otro, el ruido de la maquinaria propagandística sanchista.
Y si se diera el milagro de un Gobierno socialista en minoría, gozaríamos del show de la “Chiqui” y sus amigos anticapitalistas, anticapitalistos y anticapitalistes. La revolución de los estupendos, que tan vergonzosamente sufrimos en su día en el Congreso. Eso sí, os prometo que, con ellos, estos cuatro años se nos pasarán más rápidos todavía.
Para cerrar el cuadro, una mayoría absoluta de Moreno Bonilla traería estabilidad conservadora, con sus políticas correspondientes. Como bien recuerdan los liberales en otros contextos, sin oposición efectiva no hay frenos, ni estímulos. Y otros cuatro años de gobierno sin cortapisas pueden dar para mucho.
Con este panorama, estas elecciones se presentan estupendas. Así, ¿quién se va a acordar del señor Marín? La realidad política nos arrastra, y quedamos a la espera de la siguiente polémica, autonómica o nacional, que de aquí al día 17 da tiempo para mucho.
Haereticus dixit
Sí, es cierto. Dista una legislatura desde que acabara el primer Gobierno andaluz sin socialistas de por medio. ¿No tenéis la impresión de que han pasado décadas? Sin duda, parte de la responsabilidad de esta percepción es el circo en que el sanchismo ha convertido la política. Entre sus casos de corrupción, sus salidas dramáticas y, como ha sido siempre, el arrastre que supone la polémica del día, no nos queda tiempo para aburrirnos. O sí, pero en otro sentido.
Parece ya lejano aquello de que los andaluces no sabemos contar. Ahora lo hemos cambiado por lo de que nos levantaremos del sofá. Como siempre, los listos del norte metiendo la pata, mientras que los del sur se esfuerzan en aguantar el chaparrón.
Tenemos unas elecciones complicadas y, a la vez, bien simples. Todo lo que no sea una mayoría absoluta de Juan Manuel Moreno nos aboca a la inestabilidad política o, al menos, al ruido permanente. Si le toca gobernar con Vox o con su apoyo, por un lado tendremos que aguantar las propuestas salidas de tono del grupo ultra y, por el otro, el ruido de la maquinaria propagandística sanchista.
Y si se diera el milagro de un Gobierno socialista en minoría, gozaríamos del show de la “Chiqui” y sus amigos anticapitalistas, anticapitalistos y anticapitalistes. La revolución de los estupendos, que tan vergonzosamente sufrimos en su día en el Congreso. Eso sí, os prometo que, con ellos, estos cuatro años se nos pasarán más rápidos todavía.
Para cerrar el cuadro, una mayoría absoluta de Moreno Bonilla traería estabilidad conservadora, con sus políticas correspondientes. Como bien recuerdan los liberales en otros contextos, sin oposición efectiva no hay frenos, ni estímulos. Y otros cuatro años de gobierno sin cortapisas pueden dar para mucho.
Con este panorama, estas elecciones se presentan estupendas. Así, ¿quién se va a acordar del señor Marín? La realidad política nos arrastra, y quedamos a la espera de la siguiente polémica, autonómica o nacional, que de aquí al día 17 da tiempo para mucho.
Haereticus dixit
RAFAEL SOTO ESCOBAR
FOTOGRAFÍA: CIUDADANOS (ARCHIVO)
FOTOGRAFÍA: CIUDADANOS (ARCHIVO)






























